<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-22518002</id><updated>2012-01-26T20:46:07.585+01:00</updated><title type='text'>polytika</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://polytika.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polytika.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>polytika</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03076473223468340338</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>21</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-22518002.post-8045741987574448386</id><published>2012-01-26T20:29:00.005+01:00</published><updated>2012-01-26T20:46:07.592+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/22518002-8045741987574448386?l=polytika.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polytika.blogspot.com/feeds/8045741987574448386/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=22518002&amp;postID=8045741987574448386' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/8045741987574448386'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/8045741987574448386'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polytika.blogspot.com/2012/01/polytika-en-el-aire.html' title=''/><author><name>polytika</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03076473223468340338</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-22518002.post-8625907368839894011</id><published>2007-05-22T16:38:00.000+02:00</published><updated>2007-05-22T16:45:37.299+02:00</updated><title type='text'>José Hierro: Historia para muchachos</title><content type='html'>Algunos poemas impactan en el sentimiento propio, te hacen creer en el alma por el método de hacerte sentir sintonizado con lo escrito.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;José, me quedé para siempre con las ganas de sentarme contigo en  un bar,    con los vasos esperando en la mesa metálica y brillante, para charlar un rato mientras garabateabas en servilletas de papel, para concretar en persona la amistad, empatía y respeto que me provocaron siempre tus letras. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;_________________________________&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;i&gt;Historia para muchachos&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Dicen: "Este señor&lt;br/&gt;habla tan sólo de sí mismo.&lt;br/&gt;Pasa  -dicen- cegado,&lt;br/&gt;sin ver lo que sucede alrededor.&lt;br/&gt;Va por el mundo como un barco viejo…,&lt;br/&gt;ese señor…Bueno para cortar&lt;br/&gt;con un hacha, y quemarlo, y calentarnos&lt;br/&gt;si es capaz de calor…&lt;br/&gt;ese señor que hablaba de su vida&lt;br/&gt;y nada más…Ese señor…",han dicho.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Probablemente era ya viejo&lt;br/&gt;cuando nací, cerca de un río.&lt;br/&gt;Aunque yo no me acuerdo de ese río.&lt;br/&gt;sino del mar bajo el sol de septiembre.&lt;br/&gt;Sería complicado explicar las razones&lt;br/&gt;por las que yo me hallaba allí&lt;br/&gt;entre las olas y los estudiantes,&lt;br/&gt;estrujando el momento&lt;br/&gt;como quien quiere anclarse&lt;br/&gt;a un trozo hermoso de la realidad.&lt;br/&gt;Un sueño de oro entre las dos sirenas&lt;br/&gt;que interrumpían el trabajo.&lt;br/&gt;Era algo así como nostalgia&lt;br/&gt;lo que me hacía estar allí&lt;br/&gt;hasta mi encuentro con la máquina.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Ese señor que pasa por la vida&lt;br/&gt;metido dentro de sí mismo,&lt;br/&gt;entonces&lt;br/&gt;era cilindrador. ¿Sabéis qué es eso,&lt;br/&gt;vosotros que le habláis a este señor&lt;br/&gt;de realidades? Es posible que haya&lt;br/&gt;entre los libros de la biblioteca&lt;br/&gt;de vuestros padres, uno que os aclare&lt;br/&gt;ciertas palabras; apuntad: palero&lt;br/&gt;moldeador, listero en unas obras,&lt;br/&gt;transportista de leña a domicilio,&lt;br/&gt;comisionista para la venta a plazos&lt;br/&gt;de libros, negro de escritor…Acaso&lt;br/&gt;alguno de los libros que tenéis&lt;br/&gt;en vuestra casa me haya a mí dejado&lt;br/&gt;un porcentaje (un diez por ciento, creo).&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;No son éstas las únicas palabras.&lt;br/&gt;Hay otras. Por ejemplo: Condenados&lt;br/&gt;por auxilio a la rebelión.&lt;br/&gt;(Creo que ese era el término jurídico.)&lt;br/&gt;Auxilio o adhesión: no estoy seguro.&lt;br/&gt;O uno le fue aplicado&lt;br/&gt;a mi padre, y el otro a mi.&lt;br/&gt;No estoy seguro. Ya ha pasado el tiempo&lt;br/&gt;y él ha muerto. Y han muerto muchas gentes&lt;br/&gt;que estuvieron en una situación&lt;br/&gt;semejante o peor. Y los demás&lt;br/&gt;envejecimos. No hemos muerto,&lt;br/&gt;afortunadamente.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Este señor&lt;br/&gt;oyó una vez llorar a un niño&lt;br/&gt;en el momento de la elevación&lt;br/&gt;en una misa. (Necesitaría&lt;br/&gt;demasiadas palabras&lt;br/&gt;para que comprendierais por qué un hecho&lt;br/&gt;tan aparentemente natural&lt;br/&gt;me parecía irreal entonces, y ahora.&lt;br/&gt;¿Cómo hacerlo sentir?...En cuatro años&lt;br/&gt;no había oído voz de niño.&lt;br/&gt;La de mujer, al otro lado,&lt;br/&gt;desgarrada, voz casi masculina&lt;br/&gt;por el esfuerzo para destacarse&lt;br/&gt;del griterío. No podría&lt;br/&gt;explicarlo. No es cosa de palabras&lt;br/&gt;como estas mías. Solo un gran poeta&lt;br/&gt;podría contagiarnos la emoción:&lt;br/&gt;mis palabras no bastan.) Lloró el niño.&lt;br/&gt;Por las triples vidrieras entró el sol.&lt;br/&gt;El corazón estaba&lt;br/&gt;a punto de romperse hermosamente.&lt;br/&gt;Después, fue un hombre muerto,&lt;br/&gt;y otro hombre, muchos más…&lt;br/&gt;He perdido la cuenta.&lt;br/&gt;En los balcones los dejaban&lt;br/&gt;por la noche, delante de la fuente&lt;br/&gt;de aquel patio interior. Muertos calzados&lt;br/&gt;con alpargatas nuevas, su sudario.&lt;br/&gt;Amanecía y se les despedía&lt;br/&gt; cantando el Dies irae&lt;br/&gt;(ya no recuerdo si el de Verdi,&lt;br/&gt;o es muy probable que el de Mozart).&lt;br/&gt;Este señor apetecía ser&lt;br/&gt;el Desdichado de la tierra,&lt;br/&gt;el más miserable que nadie,&lt;br/&gt;el más solitario que todos.&lt;br/&gt;No se tenía lástima a sí mismo&lt;br/&gt;y solo así sería libre,&lt;br/&gt;sin nadie a quien compadecer…&lt;br/&gt;Y un día volvió al mar. Fueron las olas&lt;br/&gt;a lamerle las manos. "Aquí estás&lt;br/&gt;-le dijeron-de nuevo" Desplegaron&lt;br/&gt;sus colores, olores y sonidos.&lt;br/&gt;Pusieron en sus manos pan de amor.&lt;br/&gt;Las gaviotas bajaron a picarlo.&lt;br/&gt;pero las alas eran alpargatas&lt;br/&gt;en los pies de los muertos. Y la música&lt;br/&gt;del mar era el Dies irae…Sólo un día,&lt;br/&gt;un momento, tendido-la cabeza&lt;br/&gt;junto a un tronco rugoso de sabina-,&lt;br/&gt;olvidó. Fue un momento. Eternidad&lt;br/&gt;que le duró un momento. Se creía&lt;br/&gt;tierra de paz. Y el árbol le nacía&lt;br/&gt;de la frente, y las nubes…&lt;br/&gt;(¿Quién no ha visto,&lt;br/&gt;quién no ha vivido nubes, árbol, mar?...&lt;br/&gt;Será mejor cambiar de tema,&lt;br/&gt;dejar de hablar, aunque necesitaba&lt;br/&gt;deciros esto. La palabra&lt;br/&gt;es de piedra, impermeable a la emoción&lt;br/&gt;lo vuelvo a recordar.)&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Lo del mar duró muy poco.&lt;br/&gt;Todo duraba cada vez más poco.&lt;br/&gt;Era lo mismo que un pantano.&lt;br/&gt;Yo me hundía en el fango.&lt;br/&gt;Y cada vez era mi cuerpo&lt;br/&gt;menos libre. Gritaba, respiraba,&lt;br/&gt;enloquecía, enloquecía, enloquecía.&lt;br/&gt;Convocaba mi muerte&lt;br/&gt;a aquellas gentes que yo vi morir.&lt;br/&gt;Y yo escondía la cabeza&lt;br/&gt;para no verlos, y que me dejaran&lt;br/&gt;vivir, morir a gusto.&lt;br/&gt;Y yo escondía la cabeza&lt;br/&gt;bajo un acordeón. Yo le arrancaba&lt;br/&gt;sonidos-lo recuerdo-, y las mujeres&lt;br/&gt;bailaban , y Madama Leontine,&lt;br/&gt;gorda y espiritual, recomendaba&lt;br/&gt;silencio, por si acaso la multaba&lt;br/&gt;la policía…&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;      Ya ha pasado el tiempo&lt;br/&gt;sobre todos nosotros.&lt;br/&gt;Muchos se han liberado ya del tiempo.&lt;br/&gt;Nuestros pequeños heroísmos&lt;br/&gt;adquirieron su dimensión&lt;br/&gt;verdadera. Aquel verdor de luna&lt;br/&gt;de febrero, con nieve, entre vagones,&lt;br/&gt;no es más que una viñeta. Aquella luna&lt;br/&gt;de agosto, sobre el mar y las montañas,&lt;br/&gt;se ha apagado. Es vulgar. Y tantas cosas&lt;br/&gt;que fueron mías, nunca vuestras,&lt;br/&gt;y hoy ni siquiera son ya mías.&lt;br/&gt;Recorrí mi camino repicando&lt;br/&gt;las sonoras campanas, encendiendo&lt;br/&gt;las estrellas –creía en las campanas&lt;br/&gt;y en las estrellas-… Todo fue rompiéndome&lt;br/&gt;el corazón. Y me encontré de pronto&lt;br/&gt;Nel mezzo del camin di nostra vita&lt;br/&gt;(hago la cita para que digáis&lt;br/&gt;que en esta historia existe, por lo menos,&lt;br/&gt;un verso bueno: justo el que no es mío).&lt;br/&gt;Ya no me importan nada&lt;br/&gt;Mis versos ni mi vida.&lt;br/&gt;Lo mismo exactamente que a vosotros.&lt;br/&gt;Versos míos y vida mía, muertos&lt;br/&gt;para vosotros y para mí.&lt;br/&gt;Pero en vosotros, por lo menos, queda&lt;br/&gt;vuestra vida, y en mi sólo momentos&lt;br/&gt;inasibles, recuerdos o proyectos,&lt;br/&gt;Alguna imagen descuajada&lt;br/&gt;de mis años pasados o futuros.&lt;br/&gt;Como ésta que me asalta en el instante&lt;br/&gt;En que estoy escribiendo: un hombre esbelto,&lt;br/&gt;con su cadena de oro en el chaleco.&lt;br/&gt;Habla con alguien. Detrás de él, un fondo&lt;br/&gt;de grúas en el puerto. Y hay un niño&lt;br/&gt;que soy yo. Él es mi padre.&lt;br/&gt;"El niño tiene cuatro años",&lt;br/&gt;acaba de decir.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Jose Hierro&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;/i&gt;&lt;br/&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/22518002-8625907368839894011?l=polytika.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polytika.blogspot.com/feeds/8625907368839894011/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=22518002&amp;postID=8625907368839894011' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/8625907368839894011'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/8625907368839894011'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polytika.blogspot.com/2007/05/jos-hierro-historia-para-muchachos.html' title='José Hierro: Historia para muchachos'/><author><name>Daniel</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-22518002.post-117429666704043629</id><published>2007-03-19T11:19:00.000+01:00</published><updated>2007-03-19T11:31:07.053+01:00</updated><title type='text'>Silvio Rodriguez: ¿A Dónde van?</title><content type='html'>Probablemente no descubrimos nada nuevo a nadie cuando hablamos de Silvio Rodriguez, autor de una sorprendente cantidad de canciones de una belleza dificil de abarcar. Según biografías más o menos enteradas, superarían el millar, la mayoria de ellas inéditas por tanto.&lt;br /&gt;   Quizás no la más famosa, quizás no la más bella, pero de una sensibilidad escalofriante, pocas veces he visto expresado el paso del tiempo, el sentimiento de pérdida, con una sencillez y una ternura tan cercana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;__________________________________________ &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿A dónde van las palabras que no se quedaron?&lt;br /&gt;¿A dónde van las miradas que un día partieron?&lt;br /&gt;¿Acaso flotan eternas,&lt;br /&gt;como prisioneras de un ventarrón?&lt;br /&gt;¿O se acurrucan, entre las rendijas, buscando calor?&lt;br /&gt;¿Acaso ruedan sobre los cristales,&lt;br /&gt;cual gotas de lluvia que quieren pasar?&lt;br /&gt;¿Acaso nunca vuelven a ser algo?&lt;br /&gt;¿Acaso se van?&lt;br /&gt;¿Y a dónde van?&lt;br /&gt;¿A dónde van?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿En qué estarán convertidos mis viejos zapatos?&lt;br /&gt;¿A dónde fueron a dar tantas hojas de un árbol?&lt;br /&gt;¿Por dónde están las angustias,&lt;br /&gt;que desde tus ojos saltaron por mí?&lt;br /&gt;¿A dónde fueron mis palabras sucias de sangre de abril?&lt;br /&gt;¿A dónde van ahora mismo estos cuerpos,&lt;br /&gt;que no puedo nunca dejar de alumbrar?&lt;br /&gt;¿Acaso nunca vuelven a ser algo?&lt;br /&gt;¿Acaso se van?&lt;br /&gt;¿Y a dónde van?&lt;br /&gt;¿A dónde van?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿A dónde va lo común, lo de todos los días?&lt;br /&gt;¿El descalzarse en la puerta, la mano amiga?&lt;br /&gt;¿A dónde va la sorpresa, casi cotidiana del atardecer?&lt;br /&gt;¿A dónde va el mantel de la mesa, el café de ayer?&lt;br /&gt;¿A dónde van los pequeños terribles encantos que tiene el hogar?&lt;br /&gt;¿Acaso nunca vuelven a ser algo?&lt;br /&gt;¿Acaso se van?&lt;br /&gt;¿Y a dónde van?&lt;br /&gt;¿A dónde van?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="350"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/MG2WteONl-k"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/MG2WteONl-k" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/22518002-117429666704043629?l=polytika.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polytika.blogspot.com/feeds/117429666704043629/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=22518002&amp;postID=117429666704043629' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/117429666704043629'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/117429666704043629'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polytika.blogspot.com/2007/03/silvio-rodriguez-dnde-van.html' title='Silvio Rodriguez: ¿A Dónde van?'/><author><name>Daniel</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-22518002.post-117181028514140373</id><published>2007-02-18T15:50:00.000+01:00</published><updated>2007-02-18T15:51:25.153+01:00</updated><title type='text'>El extasis según Yann Tiersen</title><content type='html'>&lt;object width="425" height="350"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/QdLfO5LWysM"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/QdLfO5LWysM" type="application/x-shockwave-flash" 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Tiersen'/><author><name>polytika</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03076473223468340338</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-22518002.post-116975352259271940</id><published>2007-01-25T20:21:00.000+01:00</published><updated>2007-01-25T20:38:55.456+01:00</updated><title type='text'>Tengo el mapa del tesoro, tengo el palacio del moro para llevarte a vivir</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/6994/2290/1600/810764/estrecho.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/6994/2290/320/887496/estrecho.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Javier Ruibal es un viejo conocido para muchos de nosotros. Este cantautor porteño comprometido con la lucha contra la discriminación, bebe de las aguas del estrecho y enriquece su música de todo este mestizaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta canción es la última canción de su último album "Lo que me dice tu boca" y se la dedico a las personas sensibles que todavía quedan...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="350"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/wHqr4PGLcpw"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/wHqr4PGLcpw" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/22518002-116975352259271940?l=polytika.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polytika.blogspot.com/feeds/116975352259271940/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=22518002&amp;postID=116975352259271940' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/116975352259271940'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/116975352259271940'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polytika.blogspot.com/2007/01/tengo-el-mapa-del-tesoro-tengo-el.html' title='Tengo el mapa del tesoro, tengo el palacio del moro para llevarte a vivir'/><author><name>polytika</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03076473223468340338</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-22518002.post-116853491400343774</id><published>2007-01-11T17:47:00.000+01:00</published><updated>2007-01-11T18:13:21.943+01:00</updated><title type='text'>Hector Otero: Mont Blanc Pinball Wizard</title><content type='html'>&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Hector Otero es gallego, gordo, creo que tuerto, y no existe. HO escribe de miedo y salta de un lado a otro de la realidad aprovechando su peculiar no existencia. Podría llenar lineas sobre HO, a favor o en contra, pero al final solo se resumiría en una cosa: Envidio como escribe HO. Aunque no exista. En esta ocasión, con su permiso, escuchemos su recuerdo sobre la niñez , uno de los recuerdos que él mismo se inventó.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestras vidas comenzaron a cambiar, imperceptiblemente, aquel día festivo en que Hulk entró en el Mont Blanc, mirando hacia ninguna parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Mont Blanc estaba al final de la calle de Rubine, en la última línea de casas que mira a la playa de Riazor y al mar y a América. Era un local grande en forma de ele donde, al entrar, los niños éramos recibidos por las mesas de futbolín y algunos otros juegos antes de llegar al viraje que, a la derecha, nos llevaba al sacta santorum, la pared en la que se alineaban los flipper. En aquel entonces las máquinas eran mecánicas, con muy poca electrónica que no fuesen los juegos de luces, y con diez mil puntos se conseguía una partida gratis, con veinte mil se convertía la jornada en histórica y con treinta mil se era Dios. Era un lugar genial con el que nosotros cerrábamos nuestras citas. No eran aún los años del vino ni de las chicas ni de las atormentadas amistades de la adolescencia. Todavía llevábamos pantalón corto y uniforme colegial. Estábamos, sí, en el camino de las niñas de la Compañía de María, unos cientos de metros más allá. Pero, en aquel entonces, las únicas responsables de que una chica (excepción hecha&lt;br /&gt;de La Beba) entrase en el Mont Blanc eran la lluvia o la pleamar, tan cercana, que las obligase a reposar en un portal o en algún local para no mojarse demasiado. En las paredes había fotos de los Beatles y de Elvis Presley y los mayores metían monedas en la sinfonola para escuchar a los&lt;br /&gt;Four Tops y a los Bravos. Y con eso quedábamos, no con los amigos. Salíamos de casa en la primera tarde y nos íbamos allí a pasar las horas, conscientes de que todos nosotros atenderíamos, en un momento u otro, la llamada de Mike Kennedy y los muñecos de madera de los futbolines, pintados, casi todos, del blanco del Real Madrid y las rayas del Atlético. Allí dentro, economizábamos en un lento discurrir del ocio los dos o tres duros que a cada uno nos&lt;br /&gt;habían dado nuestros padres. Allí aprendimos nuestras primeras lecciones sobre nosotros mismos y sobre los demás. El Mont Blanc era nuestra escuela y a todos, supongo, su recuerdo se nos fue pudriendo conforme fuimos olvidando lo que allí habíamos aprendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Mont Blanc tenía sus reglas. En la mesa del Barça-Madrid, la más cercana a la puerta, estaba prohibido rematar haciendo girar locamente a los jugadores porque eso a menudo sacaba la bola de barro de la mesa y podía incluso sacarla a la calle. Y, cada vez que eso pasaba, el Señor Ramiro, el escéptico vigilante, despertaba de su letargo para echar con cajas destempladas al responsable, que se veía abocado a un destierro de tres o cuatro días. Tampoco se podía patear la sinfonola ni dar golpes en el cristal de los flipper. Y, sobre todo, había que respetar la interna,&lt;br /&gt;tácita, jerarquía de jugadores. Por ejemplo, si mis amigos y yo llegábamos a un futbolín al mismo tiempo que Molleda y los suyos, ellos jugarían antes y cuantas veces les apeteciese, porque nosotros sólo teníamos ocho años y, además, Molleda era el mejor rematador desde la defensa que jamás pisó el Mont Blanc. Molleda, asimismo, quizá tuviera que ceder turno a López López y&lt;br /&gt;su pandilla, porque no eran tan buenos como él, pero eran aún mayores y muy bravucones. Pero nunca había peleas en el Mont Blanc, porque todo el mundo respetaba las normas. Exactamente igual que sabíamos que a las nueve menos cuarto teníamos que marcharnos la mayoría para estar a las nueve en casa, sabíamos que cada uno de los juegos, cada una de las máquinas, tenía su lista de propietarios, y la respetábamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por encima de todas estas reglas estaba Amable y su flipper, el Mistery Bonus. No es que tuviera Amable preeminencia sobre cualquiera a la hora de jugar al Misterio. Es que aquella máquina era suya. Otros, con el tiempo, llegaban a dominar los mecánicos secretos de nuestro juego preferido, pero lo de Amable, más que dominio, era íntima identificación. Parecía haber nacido jugando al Misterio. Todos coincidíamos en que aquel flipper era el más complicado de todo el Mont Blanc porque, así como otros se basaban en derribar barreras y meter la bola por pasillos, éste tenía todo eso y una novedad que lo hacía absolutamente especial. En la pantalla frontal del juego había una especie de ruleta con una flecha que daba vueltas constantemente. La flecha sólo se paraba cuando se conseguía meter la bola en un agujero determinado, tapado por una barrera que sólo se bajaba tras haber conseguido antes complicadas combinaciones de cosas. Cuando la flecha se paraba se obtenía lo que en ese momento estuviese señalando. La mayor parte de la circunferencia estaba ocupada por premios menores, pero había pequeños trozos en los que se podía conseguir una partida gratis, o un&lt;br /&gt;montón de puntos, o el inquietante Misterio (que daba nombre al juego) y que nunca se sabía lo que podía ser. O sea, el flipper más complicado al que he jugado nunca pues, además de estar pendiente de la bola, había que tener un ojo en la ruleta para tratar de colar la bola en el agujero en un momento propicio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por si eso fuera poco, el maldito agujero estaba en la esquina superior izquierda del tablero, detrás de la barrera que antes había que bajar y al fondo de un pasillo  intrincado. La entrada del pasillo era tan pequeña que era necesario que el tiro fuese absolutamente preciso. Y luego estaba lo de la potencia. Si la bola iba demasiado fuerte, era prácticamente imposible que no rebotase con algo y regresase hacia abajo sin haber entrado. Si iba demasiado floja, simplemente no llegaba. Los pequeños del Mont Blanc habíamos visto muchas veces a los chicos que jugaban al Misterio sentirse orgullosos de haber parado la ruleta un par de veces en una tarde, después de haber gastado monedas en siete u ocho partidas. Pero Amable era capaz de pararla hasta diez veces en una sola partida de cinco bolas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie era capaz de hacer ni la mitad de la puntuación que hacía Amable. Nunca le vimos marcharse del Mont Blanc, ese sitio en el que treinta mil puntos te ingresaban en la divinidad, sin haberse hecho un par de partidas de treinta y tantos mil, de cuarenta mil, de cincuenta mil puntos incluso. Pero es que nadie era capaz de jugar como él, a nadie la máquina le permitía tratarla como lo hacía Amable. Cuando él metía el duro en la ranura y encendía la primera partida, colocaba ambas manos en los laterales, arqueaba el cuerpo hacia adelante para tener las caderas bien pegadas a la caja del flipper y comenzaba a moverse. Golpeaba la bola con los flippers accionados&lt;br /&gt;por sus dedos y dominaba la máquina con las caderas. Cualquier otro simplemente suspiraba encima del cristal y ya se había encendido la temida TILT que bloqueaba el tablero y señalaba que esa bola estaba perdida por haber movido la máquina. Pero Amable la desplazaba sin sufrir penalización. Era como si supiese en cada momento lo que la máquina quería que hiciese. Así que llevaba la bola adonde quería, nunca la perdía, y todos teníamos la sensación de que, finalmente, la dejaba marcharse por mero aburrimiento. Y, por último, estaba su toque, el toque de Amable, eso que nadie más que él sabía hacer y que era su gran secreto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya he dicho que el acceso al agujero de la ruleta era complicado y difícil. A los demás jugadores eso les ponía nerviosos y, por eso, en el caso de que lograsen bajar la barrera se dedicaban a llevarse la bola hacia el flipper derecho y disparar con saña de histérico hacia aquel lugar. Su rabia bombardeaba sin misericordia aquella esquina, pero era esa fuerza la que, precisamente, les hacía fracasar casi siempre (en el caso de que hubiesen acertado con la puntería). Pero no Amable. En primer lugar, Amable no erraba nunca el tiro. Cuando quería tirar hacia allí, tiraba con precisión matemática. En segundo lugar, nunca lo hacía con violencia. Utilizaba su&lt;br /&gt;toque. Con sus caderas hacía que la bola entrase por el pasillo que conducía&lt;br /&gt;al flipper derecho, levantaba éste para hacerla reposar y luego, nada más bajarlo para dejar caer el acero daba un ligerísimo toque de dedo en el botón de manera que el flipper apenas se movía. Como un leve latigazo, siempre en el mismo sitio, siempre con la misma fuerza. Y la bola subía despacio, despacio, tan despacio que parecía que no iba a llegar. Y, sin embargo, hacía su angustioso camino hacia la esquina superior izquierda, traspasaba mansamente la entrada del pasillo donde antes había estado la&lt;br /&gt;barrera y, una vez dentro, subía trabajosamente, como queriendo regresar, hasta caer, con un leve clac, en el agujero. Entonces la ruleta se paraba y descubríamos que Amable era capaz de hacer todo eso (empujar la bola por el pasillo adecuado, pararla, dejarla caer y golpearla con su toque) con la vista puesta en el panel frontal donde la flecha daba vueltas y vueltas. Porque era a él, sólo a él, al que esa máquina le regalaba cinco mil puntos, o una partida gratis, o el Misterio; lo que él hubiese querido obtener en cada momento. Los amigos, los niños, el público, en una palabra, solíamos rodear la máquina aunque sin tocarla cuando él jugaba y hacía aquellas&lt;br /&gt;cosas. Cada tarde era un reto, un desafío. Y cada tarde Amable cumplía con creces. Por eso nunca tenía que esperar para jugar a su máquina. Porque era más que Dios, más que Franco, más que un padre; era Amable, el mejor jugador de Misterio del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque admirábamos a Amable por más cosas. En primer lugar, porque era libre. Aunque en aquel entonces no tendría más de catorce años, para él no existían las reglas horarias que los demás teníamos que respetar. Nadie sabía muy bien por qué, pero lo cierto es que cuando todos nos marchábamos a casa, algunas veces temiendo que esa última partida inusitadamente prolongada nos provocase una bronca, él se quedaba, tranquilo, dando golpes de cadera a su Misterio. O no tenía padres o estaban hechos de una pasta diferente a los demás. Quienes decían conocerle informaban de que sólo iba al instituto de vez en cuando y que nadie parecía controlar sus movimientos.&lt;br /&gt;En nuestra particular mitología de infancia, aquello equivalía a ocupar la cumbre el Olimpo. Supongo que todos habríamos querido saber más de él, pero nunca dio pábulo. Para él sólo existían dos cosas en la vida: el Misterio y la Beba. El resto, hasta los pocos amigos que tenía en el Mont Blanc, era superfluo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda razón para admirarlo era la Beba, la única chica del Mont Blanc. Tan bella como inaccesible, tan interesante como difícil. Era una chica de la misma edad que Amable, baja, delgada y proporcionada. En una ciudad doctorada en crear cuerpos lechosos a fuerza de despedir el sol desde octubre hasta mayo, la Beba destacaba por su tez morena y su pelo de azabache, largo y liso como un río tranquilo. Los chicos más mayores suspiraban por ella haciendo comentarios en voz baja que los pequeños&lt;br /&gt;repetíamos sin conocer muy bien su significado, tan sólo porque decir esas palabras era acelerar el crecimiento. De todas formas nosotros, por nuestra parte, también la admirábamos aunque por razones diferentes. La Beba jugaba al futbolín casi como Molleda y su destreza matando naves espaciales no le envidiaba nada a la de Marquiegui. En el juego de video del ping-pong, la verdadera estrella de aquellos años, era capaz, con suerte, de derrotar a cualquiera. Todo eso lo hacía conservando su olor característico, diferente al de todos, y sus gestos especiales, y esa forma de andar entre saltarina y soberbia que fuerzan los tacones. Era la Beba y a la vez era una chica más, uno de esos seres para los que el Mont Blanc no existía, y eso la convertía en un espécimen diferente, hasta cierto punto admirable. Si a todo eso le&lt;br /&gt;unimos su deferente distancia, esa estrategia continuada de reducir sus contactos a la escasa pandilla de Amable, eso que hacía que cazar una mirada suya, un comentario o una sonrisa, era como obtener un caro trofeo, si unimos todo eso, pues, tendremos los porqués que explican que la Beba fuese, en el fondo, el alma de aquel local. Un alma inalcanzable, permanentemente en manos del más fuerte, el astro del Misterio, Amable el silencioso. Teníamos un líder que no quería serlo, que sólo quería seguir dando golpes de cadera a su máquina mientras su novia sorbía una Coca-Cola y miraba al tablero con la indiferencia de quien sabe lo que va a pasar y puede prever&lt;br /&gt;los movimientos de una bola que no es libre en absoluto porque sus destinos&lt;br /&gt;los rige el más poderoso jugador de flipper de todos los tiempos. En medio de la familiar multitud del local ellos querían estar solos y no ser molestados. Con el tiempo comprendimos eso y añadimos a la nómina de nuestras diversiones, tras habernos gastado la paga propia, acercarnos por el fondo del Mont Blanc para contemplar la última hazaña de nuestro héroe pero sin molestarlo, ni a él ni a su novia, con confianzas sobradas. Amable soportaba su mando con estoicismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tarde de Navidad de 1973, Hulk apareció por el Mont Blanc. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo bautizamos así porque era tan moreno que era verde. Y porque era enorme, de hombros muy anchos. También era mucho más mayor que cualquiera de nosotros, quizá veintiuno o veintidós. Llevaba una chupa de cuero que le hacía parecer un insecto silencioso y tenía una mirada fría como un reproche. Caminaba contoneándose. Lo vimos entrar en el local y parecía que el espacio entre los futbolines no le alcanzaba para pasar. Tenía un pelo ralo y abundante que le caía sobre los hombros y unas manazas que en seguida nos impresionaron. De ese tipo de personas que no desentonan en un lugar como aquél ni en otros mucho peores. Tenía las piernas arqueadas y sus&lt;br /&gt;gestos eran lentos, estudiados. En la calle, cualquiera de nosotros habría cambiado de acera por no cruzárselo. Era Navidad. El día grande. A todos nos rebosaban los bolsillos de aguinaldos. La mejor tarde del año porque todos teníamos dinero más que&lt;br /&gt;suficiente como para estar allí llenando el ocio de una continua serie de buenos momentos, en otras ocasiones breves y escogidos. Llevábamos ya horas jugando a esto y a lo otro, la calefacción excesiva nos había hecho arder los rostros y no nos dábamos cuenta de que afuera ya se hacía de noche. El Mont Blanc no se detuvo porque entrase Hulk, siguió latiendo asimétricamente con los golpes de las bolas del futbolín y los tintineos cantarines de los bumper de las máquinas. Pero, quien más quien menos, volvió levemente la cabeza para ver pasar a aquel gigantón, que andaba parsimoniosamente hacia el fondo del local, sin fijarse en nada. Recuerdo aquella tarde porque yo estaba allí, muy cerca del final, permitiéndome el lujo extremo de tomarme una Coca-Cola para mí solo. Había estado admirando a Amable, que minutos antes había visto caer por el agujero definitivo la quinta bola de una partida desgraciada. En la anterior había hecho quince mil puntos, pero la partida que la máquina le dio fue un desastre. Justo mientras Hulk se veía venir por el ancho pasillo, Amable había rebuscado en sus bolsillos en busca de monedas. Entonces los flipper costaban tres pesetas una partida, un duro dos. Escarbó sus bolsillos&lt;br /&gt;nerviosamente, consciente de que tenía que seguir jugando, de que su pequeño honor privado estaba en juego. Encontró cinco duros, así que dejó su jersey encima de la máquina (una innecesaria forma de “marcarla” para que no se la quitaran) y se fue hacia el puesto del Señor Ramiro, a por cambio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento, Hulk violó las reglas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acercó al Misterio, se colocó frente a él, miró a la Beba que estaba allí, al lado de la máquina, sonrió con sonrisa de chulo. Y echó tres pesetas. La primera bola de su partida saltó al pasillo del tirador cuando Amable volvía. Y fue a decir algo, tal vez a tocarlo. Yo estaba allí. Estaba allí, y vi la mirada de la Beba, como advirtiéndole de un peligro inminente. Casi por intuición, Hulk se volvió, se encaró con Amable y volvió a sonreír. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Estabas tú?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amable asintió con la cabeza, pálido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Oh. Pero no te importa, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amable ni siquiera contestó, así que Hulk se volvió lentamente y accionó el tirador, comenzando su partida. Los que allí estábamos nos miramos. Supongo que tratábamos de comprender la racionalidad de la escena, pues por muchas tradiciones que tuviese el Mont Blanc, aquél era un hombre hecho y derecho, con evidente aspecto de pendenciero además, y poca cosa podía hacer un adolescente de catorce años contra eso. Pero ni yo ni otros parecimos aceptarlo. Nos movíamos nerviosos, como el cachorro que teme que una alimaña invada su nido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hulk era muy bueno. También él parecía saber cómo empujar a la máquina para que le respondiera. Debió de estar veinte minutos con la primera bola. Fue consiguiendo todos los bonus, todos los multiplicadores. Con exactitud de cirujano iba abriendo una puerta tras otra, corriendo la bola por las espirales cada vez que eso daba puntos. Se le marchó esa bola después de que un bumper la mandase al mismo centro de la mesa, desde donde cayó, a plomo, por el mismo centro entre los dos flipper. Pero no se arredró. Con la segunda bola se aplicó a dar valor a los puntos acumulados, con algo más de cuidado no fuese que hiciese TILT y, cuando se le marchó por un lateral,&lt;br /&gt;impulsó la tercera hacia la mesa para aplicarse en obtener multiplicadores.&lt;br /&gt;Una jugada maestra. Los novatos solíamos obsesionarnos con los multiplicadores que, al final de la bola, aumentaban los puntos acumulados por dos, por cuatro, por seis, por ocho o por diez. Pero lo inteligente era hacer lo que hizo Hulk: primero conseguir que cada punto acumulado valiese, en lugar de diez o cincuenta puntos, cien, doscientos, doscientos cincuenta puntos. Una vez conseguido eso, si se seguían acumulando puntos pero además se conseguía el multiplicador superior, al final de la bola la puntuación total se dispararía. Y eso fue lo que pasó. La tercera bola se marchó tras lo que pareció un error casi tonto del jugador y en el panel frontal la&lt;br /&gt;cuenta trepó hasta los veinte mil puntos. Sonó el golpe seco que hacía la máquina cuando daba partida gratis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las otras dos bolas de Hulk fueron una pelea constante con el pasillo de la ruleta. Había conseguido bajar la barrera en la bola anterior y ahora tenía la oportunidad. Aquel gigante también jugaba con un ojo puesto en la flecha en movimiento, buscando el momento ideal. Pero el pasillo se le resistía. Como no se había quitado la cazadora de cuero, a esas alturas Hulk sudaba copiosamente. Disparaba con el flipper derecho inmisericordemente, pero demasiado fuerte. La bola rebotaba, chocaba incluso con el cristal con un chasquido que amenazaba con romperlo. Botaba la bola de acero como sin dueño, pero Hulk maniobraba con sus caderas, olvidado ya de bonus y&lt;br /&gt;multiplos y demás, para traerla al pasillo adecuado y volver a tenerla cautiva, dispuesta para el disparo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi media hora duraron esas dos bolas en las que porfió sin descanso sin conseguir nada. Cada vez que tiraba emitía un gruñido de insatisfacción. Su cara enrojeció y sus ojos se inyectaron de sangre. Todos entendimos que aquella partida era más que una partida. Y que el objetivo era algo más que lo que ya había conseguido, esto es la partida gratis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hulk quería el récord. Probablemente no sabía cuál era (cincuenta mil puntos), pero quería batirlo. Tenía ya unos treinta mil puntos, suficiente como para salir en hombros del Mont Blanc, pero no le bastaba. Con una sola bola, sabía que multiplicando no llegaría. Necesitaba la ruleta, incluso varias veces. Pero no lo conseguía y su moral, todos los veíamos, comenzaba a mellarse. Yo lo observaba como embobado, tenía la sensación de que sabía lo que estaba pensando. Recuerdo muy bien que cuando cautivó la bola con el flipper derecho por enésima vez, se tomó un respiro, miró a sus pies y suspiró profundamente, tuve la certeza de que acertaría. Y eso hizo. La bola bajó por el pequeño mando, hasta la punta. Incluso pareció que Hulk&lt;br /&gt;la iba dejar irse. En el último momento le dio un golpe brutal que hizo temblar la mesa y ocurrió algo que nunca nadie, nadie, ni siquiera Amable, había hecho. La bola se fue directa hacia un bumper lateral, una seta envejecida en la que la bola rebotaba con poca fuerza. Allí perdió gran parte de la energía con que había sido enviada y, casi inexplicablemente, rebotó hacia arriba y hacia la izquierda. Lenta, humildemente. En la dirección exacta. Justo frente al agujero de entrada. Traspasó las puertas, subió el pasillo ya casi sin fuerzas y, finalmente, se posó sin ruido en el agujero ambicionado. La ruleta se paró. La flecha apuntaba al Misterio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la máquina se volvió loca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cinco minutos más tarde, un agotado Hulk dejaba caer la bola. En el tablero se leía: 63.000 puntos. Más de lo que nadie había hecho nunca, y él lo sabía. Sonreía, ahora, abiertamente. Se atusó la chupa, se volvió y miró de nuevo a Amable, que seguía allí, de pie, como si supiera lo que iba a pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tu turno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue todo lo que dijo. Amable estaba ya blanco como la cera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No... no me apetece jugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y unos cojones. Tu turno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los niños nos mirábamos sin lograr entender por qué Amable se achantaba. El reto era increíble, pero tenía que aceptarlo. Pero a Amable le temblaban las rodillas. Miraba a la Beba y le temblaban las rodillas. Pero Hulk no cedió ni la mirada ni la actitud. Así que Amable terminó frente al Misterio, impulsando con el tirador su primera bola. Hulk se había retirado al lateral de la máquina, junto a la Beba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada más salir la bola del pasillo del tirador, Hulk dio un brutal golpe de cadera a la máquina que la desplazó. Se encendió el TILT, las luces se apagaron y la bola bajó. Nadie se atrevió a decir nada. Hulk y Amable se miraban directamente, como si no pudiesen despegarse el uno del otro. Amable intentó decir algo, pero fue Hulk quien habló.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿No eres el campeón? Pues demuéstralo, coño...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rodeado por el silencio de los espectadores, el silencio del miedo, Amable vio cómo Hulk repetía el mismo golpe de cadera tres veces más. No hubo palabras. Supongo que todos entendíamos. Hulk se reía sordamente e inutilizaba las bolas de Amable sin oposición. Cuando la quinta bola se posó en el pasillo del tirador, Hulk se retiró de la cercanía de la máquina y elevó la voz para que todo el local le oyese.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Veamos ahora qué es capaz de hacer el campeón con su última bola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen algunos psicólogos que sólo hay una forma de conseguir que un hombre salte más de tres metros de altura: que lo persigan otros treinta con la intención de matarlo. Quizá sea cierto que ante la adversidad más profunda el ser humano saca de sí lo mejor de sí mismo. O, quizás, tan sólo Amable, en aquel callejón sin salida, decidió jugársela como él sabía. Fue una sola bola, pero una bola increíble. Amable fue cumpliendo etapas meticulosamente. Primero hinchó los puntos acumulados y después agotó los multiplicadores; hizo todo esto y parecía estar cumpliendo un compromiso. Después fue abatiendo todas las combinaciones, una a una, que daban premios especiales, puntos, y todo lo demás. Estuvo más de treinta minutos llevando la bola de un sitio a otro sin confundirse. A veces la fuerza que tenía que imprimir a&lt;br /&gt;los golpes disparaba la bola y parecía ponerla en peligro de irse por un pasillo lateral o por el centro. Pero las caderas de Amable funcionaban como un reloj y a todos nos daba la impresión de que el propio Misterio tenía vida y quería ayudarle. Hacíamos cábalas. Aunque el tablero marcaba doce mil puntos (o sea, partida gratis, pero ya nadie se fijaba en eso), los puntos acumulados y el multiplicador debían de tenerse en torno a los treinta y cinco mil, o así. Entonces Amable abatió tres de cuatro dianas de un panel lateral izquierdo y desistió, todos  lo vimos, de abatir el cuarto. La gente se miró nerviosa, porque había comprendido. Existía una combinación extraña, que ni el mismo Amable utilizaba a menudo. Él porque no le hacía falta, los&lt;br /&gt;demás porque era demasiado para nosotros. Paró la bola con el flipper izquierdo, reposó dos segundos, la dejó caer, la disparó con elegancia, y la bola recorrió el serpentín derecho para bajar como una bala hacia el flipper derecho donde Amable, en lugar de recogerla como hacíamos todos, dio un extraño golpe de bolea, a bote pronto, que la disparó hacia la izquierda. Impactó directamente en la diana que quedaba en pie. Bola gratis. Cuando Amable perdió aquella teórica última bola, la máquina contó y contó y contó hasta pararse en cuarenta y un mil puntos. Hulk  no movió ni un solo&lt;br /&gt;músculo. Ahora Amable estaba donde había estado Hulk antes. Tras unos pases de&lt;br /&gt;tanteo, como para calentarse, tomó una decisión, la decisión, y paró la bola con su mando derecho. La dejó caer y, en el punto justo, el leve toque casi imperceptible, el toque de Amable. Tan leve, tan leve, que no fue nada. Por primera vez, el flipper ni se movió. La bola cayó entre los mandos, camino del agujero final. Miré al rostro de Amable y era el retrato de la incredulidad. Que yo sepa, jamás le había pasado eso. Había perdido. La bola se iba, traspasadas ya las fronteras donde un jugador puede hacer algo. Nuestros corazones se pararon. Y entonces el campeón enloqueció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los novatos y los poco duchos solíamos hacer eso. Cuando la bola se nos escapaba, accionábamos como posesos los flipper, moviéndolos constantemente, y movíamos también la máquina, pues ya la TILT poco importaba, tratando de recuperar la esfera de acero. Nunca lo conseguíamos, claro; todo lo que ganábamos era una bronca del Señor Ramiro por maltratar el aparato. Pero nunca, ni antes, ni después, vi a nadie golpear con tanta saña los laterales del Misterio o de cualquier otro pinball como Amable aquella tarde. Sus denodados esfuerzos sonaron como una carraca y las patas del Misterio&lt;br /&gt;gimieron en el suelo. Pero la bola salió hacia arriba e, inexplicablemente (o quizás porque esa máquina, en verdad, tenía sentimientos) no se encendió el TILT. Amable recogió la bola, trató de apartarse de la máquina sin dejar de apretar el botón que la mantenía viva, y bufó. Lloraba. Comenzó a intentar colar la bola por el pasillo maldito. Pero lo hacía como cualquier otro, disparando con fuerza. Y, claro, no lo consiguió. Estuvo así un buen rato y todos notábamos cómo la moral se le escapaba. Respirábamos su miedo a intentar repetir su toque, a volver a ser él, a no dejar de ser él. Ya casi nadie jugaba en otras máquinas. Todos lo estábamos mirando. Los&lt;br /&gt;bumper se reían de él con sus campanillas, las luces lo atormentaban. Una y otra vez, lo intentaba, lo intentaba, lo intentaba. Y fallaba. Miré a la Beba. Ella también estaba llorando. Alcanzaba lentamente ese punto en el que la tristeza estalla hasta llegar al clímax. Y en un momento llegó. La chica miró a Amable, después miró a Hulk, que seguía impertérrito, y después otra vez a Amable. Con un gesto eléctrico, agarró suavemente el brazo izquierdo de su chico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Amable, joder, Amable...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No dijo más. Él la miró con un pozo de ternura en las pestañas y, repentinamente, pareció respirar mejor. La bola estaba, una vez más, cautiva en el flipper derecho. Cayó lentamente, como nunca. Al pasar por el centro del mando, el lugar mágico, sonó un golpecito y el mando, esta vez sí, obedeció. Puerta. Pasillo. Agujero. Misterio. 66.000 puntos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amable ya no intentó jugar después de eso. La bola salió del pasillo y él mismo, con un golpe excesivo, hizo TILT. No sonreía. Ni siquiera había dejado de llorar. Todos miramos a Hulk. Su rostro se había endurecido, pero no se movía. Allí nadie se movía. Finalmente, el retador alargó un brazo, apartó suavemente a la Beba y salió del lateral de la máquina. Miró muy fijo a Amable, pero esta vez no sonrió. Y después, sin mediar palabra, se colocó frente a la máquina, levantó el puño derecho y descargó un golpe brutal sobre la mesa. El cristal se partió en añicos y los bumper saltaron,&lt;br /&gt;burlones, para caer en el suelo, a nuestros pies. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Señor Ramiro se acercó hecho un basilisco. Pero Hulk ni se inmutó. Cuando lo tuvo cerca, siempre con gestos parsimoniosos, metió la mano en el bolsillo interior de su cazadora, sacó una navaja, accionó la hoja presionando un botón y se la puso en el cuello al pobre viejo. El silencio continuó. Sin prisas, Hulk guardó la navaja y se marchó tan lentamente como había venido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí estábamos los de siempre. Estaba el tímido Burgos, torpe, taimado y constante. Y Fachado, con su chillona voz. Y Héctor Otero, que hacía trampas en el futbolín impulsando la barra de sus jugadores buscando darle al contrario en los cojones y que, ya entonces, sentía pasión por los aviones de guerra de los videojuegos. Y estaba yo, claro. A mis tres colegas me gustaría poder preguntarles qué aprendieron esa tarde. Y contarles que yo aprendí lo que es ser mayor. Aunque no fue allí. Fue una hora más tarde, cuando regresaba a mi casa y en el portal escuché un llanto entrecortado. Y, por pura casualidad, me encontré allí dentro, en la oscuridad, a la Beba que lloraba sola y a moco tendido. Fue la primera mujer (quizá la última) por&lt;br /&gt;quien sentí ternura, esa ternura infantil que luego perdemos. Me desesperó aquella inesperada fragilidad tras el triunfo. Aunque yo me sentía a años-luz de aquel símbolo, no pude evitar sentarme a su lado y esperar, sin atreverme a tocarla. Ella lloró a gusto durante bastante rato hasta que se calmó en un caleidoscopio de hipos. Yo no dije nada, como no dije nada cuando se levantó y se marchó. Como no dije nada cuando, ya en la puerta de mi portal, se volvió y me miró por última vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No era el Misterio, ¿sabes? Era yo..., joder, era yo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca volví a verla. Ni a ella, ni a Amable, porque no regresaron al Mont Blanc. Tampoco regresó el Misterio. En su lugar pusieron una máquina más nueva, más cara, con más puntuación. Después vino otra, y después otra, y después otra. Pero yo apenas jugué con ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que, de alguna forma, había aprendido que hay cosas en la vida más valiosas que 66.000 puntos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/22518002-116853491400343774?l=polytika.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polytika.blogspot.com/feeds/116853491400343774/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=22518002&amp;postID=116853491400343774' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/116853491400343774'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/116853491400343774'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polytika.blogspot.com/2007/01/hector-otero-mont-blanc-pinball-wizard.html' title='Hector Otero: Mont Blanc Pinball Wizard'/><author><name>Daniel</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-22518002.post-116828187431336940</id><published>2007-01-08T19:34:00.000+01:00</published><updated>2007-01-08T19:48:26.520+01:00</updated><title type='text'>Un año más</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/6994/2290/1600/586687/melancolia.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/6994/2290/400/670273/melancolia.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Llega un nuevo año&lt;br /&gt;nacido de las flores marchitas&lt;br /&gt;del que se marcha&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es momento para hacer balance,&lt;br /&gt;reflexionar sobre nuestra vida&lt;br /&gt;y proponernos nuevos proyectos de futuro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este año seguramente&lt;br /&gt;será un año mejor al anterior&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;porque sino, probablemente,&lt;br /&gt;será peor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/22518002-116828187431336940?l=polytika.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polytika.blogspot.com/feeds/116828187431336940/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=22518002&amp;postID=116828187431336940' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/116828187431336940'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/116828187431336940'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polytika.blogspot.com/2007/01/un-ao-ms.html' title='Un año más'/><author><name>polytika</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03076473223468340338</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-22518002.post-116255698501464938</id><published>2006-11-03T13:29:00.000+01:00</published><updated>2006-11-03T13:31:58.913+01:00</updated><title type='text'>Berna Wang: "Carta de amor"</title><content type='html'>&lt;span style="color:#333333;"&gt;Berna Wang, china de Chamberí. Escritora que se autoconsidera más dotada para el verso que para la prosa, derrocha sensibilidad en cualquiera de los géneros, metiendo la duda en el cuerpo a cualquier lector que lo sepa. Berna es un gran ejemplo de la introspección, a menudo oculta en una incesante observación del mundo que la rodea. Desde lo cotidiano, logra enlazar con sentimientos propios y ajenos.&lt;br/&gt;Es colaboradora del diario independiente iberoamericano en Internet  'La insignia', así como de Radio 3, en la cual se leen a diario sus 'miradas oblicuas', alojadas luego en un conocido blog de Internet. Autora tambien del poemario  Pequeños accidentes caseros, publicado en papel por la editoria Adamar, y de innumerables textos navegantes por internet, no en vano es tambien coautora del libro  'Guía práctica para el uso del ordenador en la creación literaria. De la pluma a la araña'.&lt;br/&gt;Como formidable ejemplo de su prosa impregnada de poesía, el texto con el que ganó en 2002 el premio del  I Concurso Antonio Villalba de Cartas de Amor&lt;/span&gt;&lt;span br=""&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;----------------------------&lt;br/&gt;Son las cinco y diez de la madrugada, está a punto de pasar el primer autobús; entra una brisa fresca por la ventana del estudio que me araña los hombros. Y suena Gershwin, bajito y dulce: I want to stay here. Se está acabando el paquete de cigarrillos que abrí mientras hablaba contigo por teléfono esta noche.&lt;br/&gt;He visto en la televisión dos películas estupendas seguidas (La mujer del teniente francés y Manhattan), me he tomado dos vasos largos de Havanna Club con mucho hielo. La vela de jazmín que he encendido hace unas horas se ha consumido hace un rato.&lt;br/&gt;De alguna manera (es absurdo, ya lo sé), estoy de guardia. Sosteniendo este extremo del universo para que no caiga sobre ti.&lt;br/&gt;Un extremo donde suena la música (muy bajito), la madrugada de verano es hermosa y fresca, y la luz, suave. Donde el alcohol no hace daño y las sonrisas son dulces.&lt;br/&gt;Ya sé que es absurdo, pero pienso que mientras esté aquí, despierta, no se desbaratará el cielo y la tierra seguirá girando bajo las estrellas con una cadencia perfecta.&lt;br/&gt;Pienso que, mientras tú duermes, alguien debe vigilar para que las pesadillas no te toquen. Alguien debe tener la luz encendida y quererte. Aunque sea armada tan sólo del tercer vaso de ron con hielo y el enésimo cigarrillo. Cabalgando sobre la música de Wonderful. Aunque sea sin escudo... Vestida únicamente con una camiseta de seda azul. Y una sonrisa. A través de la larga noche.&lt;br/&gt;Es absurdo, lo sé de sobra. Un clarinete no puede hacer nada frente a una tormenta de negrura y culpa, mi sonrisa no es nada si en este momento te giras en la cama y murmuras tu pesar entre sueños; Gershwin murió hace tiempo y además, con la música puesta, no oiré siquiera el autobús. Y si no oigo el autobús, puede que no amanezca nunca.&lt;br/&gt;Y aun así, aquí estoy, sujetando mi extremo del universo, como si éste fuera, en lugar del caos, un arco geométricamente perfecto que pudieran sostener a pulso mis brazos desnudos. Al mismo tiempo que un cigarrillo y un vaso de ron. Absurdo, realmente.&lt;br/&gt;They can't take that away from me.&lt;br/&gt;Un arco iris en medio de la lluvia, o unos labios curvados en una sonrisa. El arco de un violín. Un puente y, debajo, un río; o la luna en cuarto creciente y tú dormido en ella.&lt;br/&gt;No veo la luna desde aquí y el eclipse parcial de Torre Picasso tras el edificio Windsor está ya (o aún) a oscuras. Ahora suena The man I love y es tan dulce el clarinete... Y el piano suena tan ligero como siento yo el corazón mientras estoy aquí, imaginándote a salvo.&lt;br/&gt;Qué absurdo. ¿Cómo ponerte a salvo con un violín que preludia en la madrugada Someone to watch over me? Tan absurdo como sacarte a bailar. Bueno: estás dormido. No puedes negarte. Te pregunto sin hablar: «¿Bailas?». Y tú sonríes, y te tomo de la mano, apoyo la otra en tu hombro y giramos, cerca, muy cerca, mientras el clarinete se eleva y amanece sobre Madrid. Y el autobús pasa por fin, trayendo el día, frena con estrépito en la esquina, mete la primera y prosigue su ruta calle abajo. Tu barba me roza la frente cuando la música se amansa y el piano retoma la melodía, acompañado de los violines. Y bailamos, despacio, sin prisas. Tú, soñando, y yo, despierta.&lt;br/&gt;Escucha... No pienses: sólo escucha.&lt;br/&gt;Dentro de un rato despertarás y no recordarás nada. Se apagarán las luces del edificio Windsor bajo el empuje de la luz del sol (el amanecer es ya una certeza, una franja ancha donde antes había una línea de claridad). Y entonces yo me iré a dormir. Comenzará un nuevo día lleno de ruidos, el mundo volverá a ser un caos sostenido sobre pilares lógicos y razonables en lugar de un arco sujetado, en este extremo, por mi sonrisa.&lt;br/&gt;Huele bien la mañana recién hecha. Y la brisa es dulce sobre mis hombros. Es hermoso ver cómo es el mundo instantes antes de que sea real, con un trozo de hielo que se derrite con sabor a ron en la boca, mientras oigo que el reloj del vecino da las seis.&lt;br/&gt;Pasa el segundo autobús, y se acaba el disco: otra versión de Someone to watch over me. Un portero guarda los cubos de basura haciéndolos rodar con desgana. La calle se despereza. Pasa un coche. Alguien sube una persiana. Ahora suena una moto. Y yo apuro el baile hasta que suene tu despertador y te despiertes y te olvides de que bailamos esta canción, este amanecer imposible de tan suave.&lt;br/&gt;Estoy llorando, mi amor, y es de ternura. Y, seguramente, de ron. Pero son lágrimas dulces y porque me gusta cómo bailas y siento una mano en mi cintura y la otra sosteniendo la mía mientras giramos al mismo tiempo que la tierra. Al encuentro del día.&lt;br/&gt;Pronto se acabará mi turno de guardia y el día entero se pondrá en pie. Se ha disparado una alarma en la calle y su sonido se superpone a las últimas notas de la canción. Voy a lavarme los dientes y a quitarme las lentillas y la camiseta.&lt;br/&gt;Y a ponerme el alma porque ya llega el día.&lt;br/&gt;Nos cruzamos debajo del arco, tú camino del trabajo y yo de la cama. Buenos días, mi amor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/22518002-116255698501464938?l=polytika.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polytika.blogspot.com/feeds/116255698501464938/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=22518002&amp;postID=116255698501464938' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/116255698501464938'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/116255698501464938'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polytika.blogspot.com/2006/11/berna-wang-carta-de-amor.html' title='Berna Wang: &quot;Carta de amor&quot;'/><author><name>Daniel</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-22518002.post-115513717021710114</id><published>2006-08-09T16:58:00.000+02:00</published><updated>2006-08-10T12:52:02.343+02:00</updated><title type='text'>Juan Nadie: "Gieppetto"</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;Fuera del mundo comercial, fuera del mundo más sesudo incluso, existen verdaderos artistas en la sombra. Personas de capacidad, de talento, que por temperamento, por circustancias adversas, por poca confianza en su propio talento, por mil cuestiones, apenas nunca llegan al conocimiento del público. Pintores de puertas adentro, escritores de cuadernos, músicos sin disco. Arte al que trabajos alimenticios quitan tiempo y vigor, arte arrancado de minutos de descanso o sueño.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;Juan Nadie es el pseudónimo de un hombre inquieto que encuentra, él sabrá como, el modo de robar minutos a su tiempo fuera del trabajo para componer, cantar, escribir, dirigir y representar historias. Un verdadero ejemplo de arte por amor al mismo. Como muestra, a continuación, Gieppetto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#000000;"&gt;__________________________________________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#000000;"&gt;Capítulo I:Pedro&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#000000;"&gt;“Apenas hubo dicho adiós a su buen amigo el bacalao, Pinocho se puso en marcha, andando a tientas en aquella oscuridad por el cuerpo del dragón, y dando con cuidado un paso tras otro en dirección de aquel pequeño resplandor que divisaba a lo lejos, muy lejos.Al andar sentía que sus pies se mojaban en una aguaza grasienta y resbaladiza, y con un olor tan fuerte a pescado frito, como si estuviese en una cocina un viernes de Cuaresma.Pues, señor, que a medida que andaba, el resplandor iba siendo cada vez más visible, hasta que, andando, andando, llegó al sitio donde estaba. Y al llegar, ¿qué diréis que vio? ¿A que no lo adivináis? ¡Ca! ¡No lo adivináis! Pues vio una mesita encima de la cual lucía una vela que tenía por candelero una botella de cristal verdoso, y sentado a la mesita, un viejecito todo blanco, blanco, como si fuera de nieve. El viejecito estaba comiendo algunos pececillos vivos; tan vivos, que algunas veces se le escapaban de la misma boca.”&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#000000;"&gt;Los ojillos cansados de Pablito se parapetaban tras la sábana, y luchaban titánicamente por mantenerse abiertos hasta el final del cuento. Pedro lo observó desde detrás del libro. Aún disponía de cierto margen para llegar a tiempo a su cita, así que se recreó unos instantes en la imagen de su hijo. No demasiado. Quería preparar un termo de café antes de irse. Aunque a finales de septiembre la temperatura era todavía agradable, una noche de pesca en el barco iba a calarle demasiado en los huesos. Así le dio un poco más de carrete a la historia, que Pablo ya se había tragado su somnífero anzuelo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#000000;"&gt;“-¿Y cuánto tiempo hace que estás aquí?&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#000000;"&gt;-Desde aquel día hasta hoy habrán pasado unos dos años. ¡Dos años, Pinocho mío, que me han parecido dos siglos!&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#000000;"&gt;-¿Y qué has hecho para comer? ¿Y dónde has encontrado la vela? ¿Y de dónde has sacado las cerillas?&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#000000;"&gt;-Te lo contaré todo. Aquella misma borrasca que hizo volcar mi barquilla echó a pique un buque mercante. Todos los marineros se salvaron; pero el buque se fue al fondo, y el mismo dragón, que sin duda tenía aquel día un excelente apetito, después de tragarme a mí se tragó también el buque.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#000000;"&gt;-¿Cómo? ¿Se lo tragó de un solo bocado? &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#000000;"&gt;-preguntó Pinocho maravillado.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#000000;"&gt;-De un solo bocado; y no devolvió más que el palo mayor, porque se le había quedado entre los dientes, como si fuera una espina de pescado. Por fortuna mía, aquel barco estaba cargado no sólo de carne conservada en latas, sino también de galleta, o sea pan de marineros, y botellas de vino, pasas, café, azúcar, velas y cajas de cerillas. Con todo esto que Dios me envió he podido arreglarme dos años; pero hoy estoy ya en los restos: ya no queda nada que comer, y esta vela es la última.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#000000;"&gt;-¿Y después?”&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#000000;"&gt;A los cinco años, posiblemente fuera más digestiva la deformada historia de Disney. Sin embargo, Pedro prefería contarle a su hijo los cuentos originales, como este de Collodi, aun a riesgo de que no los entendiera.“No los entenderá ahora, pero cuando sea mayor sabrá que los americanos nos engañan”, solía decir.Pablo sucumbió. No pudo conocer el final de la historia, de cómo Pinocho y Gieppetto caminaron a oscuras y de puntillas por la larga garganta del dragón, de cómo saltaron desde su boca al plácido mar mientras el dragón dormitaba. Porque a Gieppetto y a Pinocho se los tragó un dragón. Que las ballenas comen plancton, por mucho que se empeñe la industria del cine. Así que Pedro cerró el libro y salió del cuarto con sumo cuidado de no despertar al bello durmiente. Mientras el café terminaba de subir en la vieja cafetera de acero, recordó lo último que leyó del cuento. “Y después… Si llego a ser yo, camina por el gaznate del dragón Rita la Cantaora con todo el cuadro flamenco detrás. ¡A oscuras! Habría esperado a que el dragón muriera de un derrame cerebral o algo.” Había quedado a las diez y media con su compañero Gabriel. Un poco tarde, quizás, pero debía esperar a que María terminara el turno. Cogió del armario el abrigo y el impermeable, por si acaso. “Echaría de menos a los míos, sí, pero tendría tiempo para escribir. Tendría todo el tiempo del mundo. Me comunicaría con el exterior a través de palomas mensajeras”María abrió apresurada la puerta de la casa. “Gabriel está abajo esperándote. ¿Qué tal Pablo?”“Dormido.” Se besaron. Antes de salir, Pedro alargó su mano hasta el mueble bar y cogió una botella de Magno que introdujo en el bolsillo de su abrigo.“¿Y eso?”, preguntó su esposa, sonriente.“Para el café” Ante la mueca suspicaz de María, añadió: “¿Desde cuándo hacen control antidoping a los pescadores, eh?”“Buena pesca” &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#000000;"&gt;Gabriel escuchaba el último disco de Camela, por supuesto recién descargado de internet, con la ventanilla del coche bajada. Seguía comprando los mismos discos que había adquirido siempre, es decir, Sabina y Manolo García. Esos eran sagrados. El resto, los bajaba “por cultura general”, como solía decir. “No se qué daño hago a la industria de la música. Compro lo mismo que antes”, añadía.“Quillo, ¿qué?”, dijo al recibirle.“No vamos mal de tiempo ¿no? He traído refuerzos”, anunció mostrando la botella.La travesía hasta el lugar habitual de pesca fue bastante plácida. El ronroneo del viejo motor lo había adormilado allí sentado en cubierta, y ahora, la pequeña embarcación de recreo se desplazaba suavemente con las velas desplegadas. Necesitó ponerse el abrigo, ya que la noche resultó más fría de lo esperado. Preparó un par de cafés aliñados y le llevó el suyo a Gabriel.“Estas muy callado, ¿qué te ronda?”, preguntó el capitán brindando con su taza.“No veo a María. Parecemos los de Cruz de Navajas, siempre saliendo cuando el otro entra. He estado a punto de no venir, porque para una noche que estamos juntos… Pero también hace ya dos años que no salimos a pescar ¿no?”, respondió devolviendo el brindis. Tuvo la sensación de que le había caído una gota. Extendió la palma de su mano y le cayeron varias más. “Oh-oh”Se pusieron los chubasqueros. La mar comenzó bruscamente a encabritarse, de una forma poco común. El Poniente azotó con violencia de súbito, por lo que Gabriel empuñó firmemente el timón. “Será mejor que nos volvamos, ahora que aún estamos cerca”. Las tazas de café rodaron por cubierta mientras Pedro arriaba las velas. La lluvia arreció y el viento impedía ya caminar con normalidad.De pronto, cuando Gabriel empezaba a dudar si realmente regresarían, algo sacudió el barco. La inercia hizo a Pedro saltar por la borda, quedando agarrado con una mano a la barandilla. Gabriel acudió en su ayuda como un rayo. “Hemos chocado con algo, agárrate”. Pero Pedro ya no pudo aguantar las embestidas y se hundió en las oscuras aguas del Estrecho. Este lugar ha sido siempre paso habitual de ballenas pero, como en la historia de verdad, mientras se hundía, Pedro pudo contemplar con claridad los amarillos ojos del dragón, observándole.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;Capítulo II:Gieppetto&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Perdió la consciencia durante la inmersión. Soñó con dragones de fieras fauces repletas de dientes y largos, larguísimos cuellos. De fondo, comenzó a oír un extraño sonido, agudo, rítmico, repetitivo. Algo semejante a un serrucho. Resultaba molesto, porque se iba haciendo más intenso. Un zarandeo le hizo ver que estaba volviendo en sí.&lt;br /&gt;“Ya te has despertado”, oyó decir a un anciano. Pedro yacía boca abajo en el suelo de lo que debía ser el inmenso estómago del dragón. Tosió un buen rato, expulsando el agua residual que sus pulmones habían aspirado. La estancia era muy oscura. La luz de una vela iluminaba tenuemente una mesa a varios metros de donde él se encontraba, pero no llegaba a revelar a la persona que se movía atareado junto a él. Más allá de la mesa, el sonido del serrucho cesó. La penumbra le tendió la mano “Ven, levántate, vamos junto a la luz”&lt;br /&gt;Asió la mano y se puso en pie con mucha dificultad, pero la anciana sombra le sostuvo. Al aproximarse a la vela, la luz fue moldeando su rostro, aunque realmente Pedro ya lo adivinaba. Se trataba de un delgado anciano, de desaliñado pelo canoso y de un ralo bigote blanco. Unas diminutas gafas redondas le colgaban sobre la nariz en maravilloso equilibrio.&lt;br /&gt;“¿¡Gieppetto!?”, exclamó. El anciano sonrió. “Debes estar descansado, después de tres días inconsciente”&lt;br /&gt;“¿Tres días? No puede ser”, dijo Pedro. Al no haber humedad en su impermeable, se lo quitó. Su abrigo y el resto de la ropa también estaban secos. “Ah, pues si que puede ser”&lt;br /&gt;“¿Tienes hambre? Tenemos peces de sobra.”, le invitó el anciano. “Siéntate.” El anciano se ocultó en la penumbra y regresó con un róbalo de aceptable tamaño, ensartado en un palo al estilo de los espetos y asado al fuego que se adivinaba tras un recodo.&lt;br /&gt;Pedro comió con ansia, usando sus propios dedos, mientras el anciano lo observaba complacido. Cuando terminaba, se oyó un ronquido cercano. Alzó la cabeza hacia el anciano, escrutándolo al respecto.&lt;br /&gt;“¿Es…?”, preguntó.&lt;br /&gt;“Mi hijo”, asintió el anciano.&lt;br /&gt;“¡Pinocho!”, exclamó asombrado.&lt;br /&gt;“Está agotado. Ahora él se encarga de mi trabajo por completo”, explicó.&lt;br /&gt;“¿Cuánto tiempo llevan aquí?” Pedro cogió el plato y miró a un lado y a otro, como buscando dónde llevarlo. Luego miró al anciano, que alargó su brazo para cogerlo.&lt;br /&gt;“Una eternidad”, dijo mientras volvía a ocultarse en la sombra&lt;br /&gt;“Pero, ustedes debían caminar por el cuello del dragón y saltar. Eso dice el cuento”, reclamó a un punto indeterminado de la penumbra.&lt;br /&gt;El anciano reapareció en otro punto distinto. Contempló unos instantes a Pedro con una leve sonrisa y respondió: “Las cosas no son siempre como deben ser, hijo”. Dicho esto se sentó y con una pluma de ave y un tintero, empezó a escribir en una blanquísima hoja de papel. “Esto es lo único que puedo hacer ya. Escribir”.&lt;br /&gt;“Escribir”, repitió lentamente Pedro. “Siempre he deseado tener tiempo para eso”&lt;br /&gt;“De pequeño se te daba bien ¿no?” preguntó el anciano sin levantar la vista del papel.&lt;br /&gt;“Sí… ¿Cómo lo sabe?”. Pedro dio la vuelta a la mesa para encararlo.&lt;br /&gt;“Me lo he imaginado. Alguien que ansía escribir, lo hace desde siempre”&lt;br /&gt;De repente, una paloma emergió de la oscuridad y se posó delante del viejo. Traía un trozo de papel anudado al cuello. Con sus delgados dedos, deshizo el nudo laboriosamente y leyó el fragmento de papel. Sonrió. Cortó con sus dedos la cuartilla que había escrito y la anudó con cuidado al cuello de la paloma.&lt;br /&gt;“¿Y esta Paloma…?”, inquirió Pedro.&lt;br /&gt;“Es Santi, y es palomo. Nos ayuda a comunicarnos con el exterior. Ven, vamos a enviar la respuesta.”&lt;br /&gt;Siguió al anciano hacia donde se oían los ronquidos y se adivinaba el fuego. Una hoguera de leños alumbraba y calentaba aquel recoveco. Un muchacho dormía boca abajo con los brazos en cruz, plácidamente. Pedro lo miró asombrado al pasar a su lado. Más allá del fuego, la más absoluta oscuridad. El viejo cogió con sus dos manos al palomo, lo besó en la cabeza y lo lanzó para ser engullido por la negrura. Desapareció inmediatamente.&lt;br /&gt;Volvieron en silencio a la estancia del escritorio. Cuando su anfitrión fue a sentarse de nuevo, Pedro lo retuvo un instante. “Pero, Pinocho no se convertía en un niño de verdad hasta escapar del dragón.”&lt;br /&gt;De nuevo el anciano lo observó con sonrisa bondadosa. “Hijo, mío, no sé que te han contado, pero nosotros nunca salimos de aquí. Mi hijo se hizo un hombre aquí, y aquí seguiremos. Es lo único que podemos hacer. Es lo mejor. Y ahora será mejor que descanses, has tenido demasiadas emociones”. Dicho esto, se sentó y prosiguió su escritura.&lt;br /&gt;Pedro se retiró a una grieta cercana, pero resguardada de la luz, e intentó dormir. Recordó a su pequeño, intentando mantenerse despierto hasta oír el final del cuento. A María, cuando se casaron, cuando nació Pablo. Recordó sus momentos más felices juntos. Se remontó más atrás en su memoria y revivió su niñez, tan nítidamente que podía sentir como pedaleaba en su bicicleta. Vio de nuevo a sus padres, jóvenes, felices. Se descubrió a sí mismo en momentos en los que incluso no tenía edad para retener en la memoria las imágenes. Agarrado al pecho de su madre, alimentándose de ella y oyendo sus latidos. Fue una sensación tan dulce que no notó como sus recuerdos se iban convirtiendo en sueños. Poco a poco la imagen se fue oscureciendo. Sólo se mantenía el sonido del corazón materno. Sin embargo, progresivamente ese latido se hizo más agudo, chirriante, molesto. Se transformó en el desquiciante serrucho, rítmico e intermitente. Lo invadió la angustia. Comenzó a respirar con dificultad, a agitarse. Vinieron a su mente las palabras de Gieppetto. Ellos no habían salido de allí. Posiblemente no tenían valor para caminar por la garganta del dragón, a oscuras. Pero si quería ver de nuevo a su familia, tenía que sobreponerse al miedo. Se soñó a sí mismo llegando a las fauces de la fiera. Pero al intentar salir, la bestia se despertó y lo trituró en su boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo III La garganta del dragón&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Se despertó en un grito. La estancia estaba vacía. Ya no se oía ni el serrucho ni el ronquido de Pinocho. Se levantó y exploró la zona iluminada, en busca del anciano, sin éxito. Un destello de la vela mostró algo oculto en la sombra. Asió el candil y lo acercó al lugar. Una inmensa librería albergaba miles de volúmenes, encuadernados en tablas de madera. Tomó uno de ellos. En las polvorientas tapas decía “Françoise Gravelaine, 1927” Lo abrió. En la primera página una especie de ficha rezaba: “Françoise Gravelaine, varón, nacido en 1927, hijo de Nicholás y July. Color de pelo: Negro. Color de ojos: verde. Raza: latinaTras esto, comenzaba la historia de Françoise.&lt;br /&gt;“Nace una fría noche de invierno, el 27 de enero, en Grenoble, Francia. Su madre, July, sufre dolores de parto toda la noche y hasta las seis de la mañana la partera no consigue extraerle el niño. Nicholás Gravelaine, su padre, tiene una tienda de comestibles en la planta baja de la vivienda (Ver Nicholás Gravelaine, 1898 y July Bonnal, 1906)”&lt;br /&gt;Devolvió el tomo a su lugar. Al azar extrajo otro. “Sven Lindh, 1756. Varón, nacido en Malmoe el 29 de febrero de 1756, hijo de Björn y Gretha. Color de pelo: rubio. Color de ojos: azul. Raza: escandinava”&lt;br /&gt;“María Granados, 1976. Hembra, nacida el 15 de marzo de 1976 en Tegucigalpa, hija de Eliseo y Ramona. Color de pelo: negro. Color de ojos: negro. Raza: india.”&lt;br /&gt;Elevó el candil y comprobó que la biblioteca no parecía tener fin más allá de donde iluminaba la llama. Fascinado por la prolífica imaginación de aquel viejo escritor, regresó a la mesa y devolvió el fanal a su sitio. Encontró allí varias hojas de papel manuscritas y la curiosidad le llevó a leerlas.&lt;br /&gt;“donde se matricula en la Escuela de Ingeniería en 1983. Los primeros cursos son irregulares, marcados por la muerte de su padre y la asunción del rol de cabeza de familia por su parte. Resultan momentos duros, ya que empieza a trabajar como camarero para poder llevar dinero a casa y evitar así abandonar la carrera”&lt;br /&gt;Un escalofrío le recorrió la espalda de extremo a extremo. Aquel pequeño párrafo le resultaba muy familiar. Demasiado familiar. Pasó dos o tres hojas y leyó.&lt;br /&gt;“María es la persona más maravillosa que él ha conocido jamás (Ver María López Cáceres, 1970). Esperan sólo dos años para contraer matrimonio, los más felices de su vida. Tras casarse en 1993, ella comienza a trabajar como auxiliar administrativo en un centro hospitalario, teniendo ambos que seguir turnos de distintos horarios. Tardan en decidirse a tener el primer hijo, ya que temen no poder cuidarlo adecuadamente. Sin embargo, finalmente se deciden y en junio de 1998 ella queda embarazada. El embarazo se desarrolla con normalidad…”&lt;br /&gt;¿Cómo podía saber Gieppetto todo aquello? Era la historia de su propia vida, narrada con todo detalle.&lt;br /&gt;“El 25 de septiembre de 2004, tras dejar acostado a su pequeño Pablo, se despide de su esposa para salir a pescar en el barco de su amigo Gabriel. Durante la travesía el tiempo empeora y…”&lt;br /&gt;Ahí terminaba su historia. Justo antes de chocar con el dragón. Estaba tan perplejo ante lo que leía que reparó en que el anciano había surgido de las sombras y se había colocado a su lado. “Te reconocí en cuanto te vi”, dijo.&lt;br /&gt;Pedro dio un respingo. “Cómo que me reconoció”, gritó. “Nunca antes me había visto. ¿Cómo sabe todo eso de mi vida?”. Retrocedió un par de pasos.&lt;br /&gt;“Lo se todo sobre ti. Yo te creé. Dispuse que nacieras el 15 de junio de 1966, de otros dos personajes que yo mismo inventé años antes, José y Ana María, tus padres, en la ciudad de Cádiz. Tu historia fue paralela a la de ellos hasta que murieron. Allí puedes ver sus tomos”, señaló a la inmensa biblioteca.” Fuiste un niño travieso e inquieto porque me pareciste simpático. Me apeteció darte ese carácter aventurero. De entre todos mis personajes que cogí tanto cariño que decidí unirte a María, una de las más encantadoras mujeres que he imaginado”&lt;br /&gt;Pedro no daba crédito a lo que oía. “¿Me está diciendo que yo, que toda mi vida, no somos más que un producto de su imaginación?”, chilló. “Usted sí que es un personaje de cuento, un patético carpintero que alucinaba con un trozo de madera. Usted es la fantasía de un escritor italiano. Usted...”&lt;br /&gt;“Poco después de casarte con María, se te cruzó Lucía, ¿recuerdas?, aquella chica de la fábrica. Sólo tú sabes que estuviste a punto de ser infiel a tu esposa con Lucía. Tú y yo, que la crucé en tu camino e impedí después que estropearas tu matrimonio”&lt;br /&gt;Mientras escuchaba, Pedro se sentó con la mirada perdida. Lucía era muy hermosa y descarada. Se le insinuó varias veces y él rehuía la ocasión de verse a solas con ella. Sin embargo, en una ocasión estuvo a punto de sucumbir. Sólo una llamada inesperada de su esposa al móvil le hizo recapacitar. Eso sólo podía saberlo él. Nunca se lo dijo a nadie, ni la propia Lucía lo sospechó jamás. Era imposible que aquel fabricante de juguetes imaginario pudiera saberlo. Imposible. Salvo que lo que le contaba fuera cierto.&lt;br /&gt;“Entonces, ¿he muerto?”, balbuceó&lt;br /&gt;“No lo sé. Escribía tu historia cuando de repente oí tu tos detrás de mí. Esto no había ocurrido jamás. Ahora no sé que hacer, ignoro las consecuencias que esto pueda tener. Necesito meditarlo”, respondió afilando su bigote&lt;br /&gt;“Y yo necesito salir de aquí. Me estoy angustiando. Aunque tenga que saltar de las fauces del dragón, tengo que irme.”, replicó Pedro airado.&lt;br /&gt;“No puedes salir de aquí.”, dijo el anciano retirando la mirada.&lt;br /&gt;“¿Cómo puede saberlo, eh? Nunca lo han intentado.”. Y tras reflexionar unos instantes añadió: “¿Y el palomo? ¿Por dónde sale y entra si no es por la boca del dragón?”&lt;br /&gt;“No creo que puedas hacer lo que él”.&lt;br /&gt;“Tengo que intentarlo. Usted escriba lo que quiera, me da igual, pero yo no voy a quedarme aquí el resto de mi vida esperando a que usted decida qué hacer conmigo. Despídame de Pinocho. Él haría lo mismo que yo”&lt;br /&gt;Y dicho esto Pedro se encaminó a oscuridad más allá del fuego. El anciano, que se había sentado hundiendo la cabeza entre los brazos exclamó: “No puedo retenerte, pero debo decirte que te encaminas a una muerte segura”&lt;br /&gt;“Llegado a este punto, me da igual.”. Y volviéndose por última vez: “Hasta nunca, Gieppetto”&lt;br /&gt;Se adentró en la penumbra tocando a tientas las paredes. La garganta del dragón iba empinándose suavemente. “Debe estar tendido durmiendo, así que aprovecharé la oportunidad”. A su espalda, de nuevo el rítmico sonido del serrucho, invariable, penetrante. “Descartes se mearía con esto. Aquí estoy, una paranoia de un viejo loco, pensando e intentando salvar el pellejo, sin ni siquiera existir. Porque, ¿existo realmente o no?”. Avanzaba con lentitud, porque aunque palpaba fácilmente las paredes de la garganta, a veces un pliegue o algo similar le trastabillaba el paso. “Bueno, de algún modo debo existir, si he tomado la decisión de salir da ahí en contra de la voluntad del viejo, tengo un albedrío relativamente libre”. Curiosamente, a medida que se alejaba del estómago, el serrucho se oía cada vez con más claridad. Y el ritmo de corte era algo más rápido. “Qué decepción con Pinocho. Siempre durmiendo o trabajando. Era la imagen de la alegría, y está esclavizado por su anciano padre”. Tropezó de nuevo, pero al caer rodó rápidamente sobre sí mismo. Parecía haber visto un destello de luz a lo lejos. Se puso en pie rápidamente e intento avivar la marcha, pero rodó de nuevo varias veces. Ahora el punto de luz era visible, aunque lejano. “Vaya con el cuello del dragón”. El serrucho aumento un poco más el ritmo, haciéndose cada vez menos soportable. El chirrido era aún más agudo e intenso. “Ese viejo va a matar a Pinocho si lo hace trabajar de esa manera”. La garganta era ahora más empinada, pero más lisa. Subía con dificultad, pero ya no tropezaba. Lo que le hacía inaguantable la marcha era el ya ensordecedor chillido. “Ese Gieppetto lo va a matar. Qué tipo más raro. Porque era Gieppetto ¿no? Bueno, el no lo dijo”&lt;br /&gt;De repente, sintió que el pecho le quemaba, tanto que tuvo que arrodillarse. El ruido que le taladraba los oídos era ahora continuo. Se puso en pie y siguió caminando. “Bueno, tampoco dijo que su hijo fuera Pinocho y la verdad, no lo parecía…” Una nueva quemazón en el pecho le hizo caer. Se llevo las manos a los oídos, ensordecido por el estridor, que le dañaba. “Debe haber dejado el serrucho y haber cogido una sierra radial. Si, parece una radial”. No pudo levantarse esta vez, por el siguiente fogonazo en el pecho. “Este ha de ser el lugar donde el dragón fabrica sus chispas. Pero en su estómago no puede enchufar una radial. Más bien parece un pitido. Demasiado estoy pensando para ser producto de su imaginación. Aunque la paloma no salía en el cuento. Lo de la paloma lo pensé yo, en casa, después de leerlo. Un pitido. Parece un pitido de esos monitores que le ponen a la gente en urgencias. Continuo, como cuando el tipo de la película ha muerto”. Una nueva descarga le abrasó el pecho. “Tengo que llegar a esa luz. No parece la boca de un dragón, desde luego”. Consiguió ponerse en pie a duras penas, con las manos en los oídos, y aproximarse al resplandor que, como las sombras en el estómago del dragón, envolvía el lugar. “Qué raros los tres. El padre. El hijo. La Paloma” Antes de dar un último paso hacia la luz, una delgada mano sujetó a Pedro. Al volverse, pudo oír, antes de perder el conocimiento, que el anciano le decía: “Vuelve, he decidido que este no es tu momento”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;em&gt;“... Durante la travesía el tiempo empeora y deciden volver, con la mala suerte de que embisten una embarcación que se está hundiendo. Pedro sale despedido y cae al mar, siendo rescatado por los guardacostas. Entra en coma y tiene que ser reanimado estando unos instantes clínicamente muerto. Sin embargo, consigue volver en sí. Al recuperarse semanas más tarde, vuelve a hacer vida normal con su familia. Se realiza dos tatuajes, por los que no da ninguna explicación. En el hombro derecho, una paloma con las alas desplegadas. En el izquierdo, los tenebrosos ojos de un dragón”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/22518002-115513717021710114?l=polytika.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polytika.blogspot.com/feeds/115513717021710114/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=22518002&amp;postID=115513717021710114' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/115513717021710114'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/115513717021710114'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polytika.blogspot.com/2006/08/juan-nadie-gieppetto.html' title='Juan Nadie: &quot;Gieppetto&quot;'/><author><name>Daniel</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-22518002.post-115393482713890597</id><published>2006-07-26T19:23:00.000+02:00</published><updated>2006-07-26T19:27:07.160+02:00</updated><title type='text'>Mora</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/6994/2290/1600/HPIM1302.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/6994/2290/400/HPIM1302.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/22518002-115393482713890597?l=polytika.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polytika.blogspot.com/feeds/115393482713890597/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=22518002&amp;postID=115393482713890597' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/115393482713890597'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/115393482713890597'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polytika.blogspot.com/2006/07/mora.html' title='Mora'/><author><name>polytika</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03076473223468340338</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-22518002.post-115321775866937066</id><published>2006-07-18T12:11:00.000+02:00</published><updated>2006-07-18T12:21:51.603+02:00</updated><title type='text'>Maribel Lacave. "Cuando cierre", "Te daré"</title><content type='html'>&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;Desierto y mar. Al sumarse esas fuerzas quizás se pueda entender el tremendo amor de Maribel por la vida y la libertad, la fuente de su pluma de gran fuerza y sensibilidad. Nacida en Canarias, su infancia la vivió entre las islas y el desierto del Sahara. Al llegar al mundo laboral se especializó en sindicalismo, y trabajó durante años en organizaciones sindicales, políticas y más tarde en el Ministerio de Trabajo. Además ha formado parte de la dirección de varias organizaciones de solidaridad internacional (Amigos del Pueblo Saharaui, Comité de Apoyo al Pueblo Chileno, Frente Amplio de Uruguay, Mujeres Canarias por la Paz). &lt;br/&gt;&lt;br/&gt; Mucha de su poesía es autobiográfica, un viaje de búsqueda de amor y libertad sereno y sincero, en el cual no duda expresar con nombres y apellidos las injusticias contra las que se posiciona abiertamente, sin ningún tapujo. La magia de su manera de sentir las letras ha seducido a diversos cantautores españoles, latinoamericanos y africanos, que le han puesto música. Su bibliografía publicada es en su mayoría poética: Emergiendo el silencio, inventario de estrellas, con toda la mar en los bolsillos, la paloma dormida, donde sólo media luna, los espejos rotos, sin fronteras (Antología), como florece el dafne en el invierno. Sin embargo, también hizo una incursión en el relato con el libro “dos para un tango” escrito a medias con Constantino Contreras y recientemente una estupenda ofrenda para los niños. El libro de relatos infantiles ‘Cuentos de la abuela Majareta’ proporciona un bonito repertorio de historias breves que les ofrece diversión, pero no una diversión vacía, les abre los ojos a los valores de compañerismo, amor, justicia y, por qué no, poesía.&lt;br/&gt;&lt;/span&gt;____________________________________________________&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;CUANDO CIERRE...&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Cuando cierre los ojos,&lt;br/&gt;ese olor de la playa...&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;no sabré si es Achao, Agaete,&lt;br/&gt;Mehuín o Melenara.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Cuando cierre los ojos&lt;br/&gt;mi rostro se volverá salitre,&lt;br/&gt;mis lágrimas, espumas,&lt;br/&gt;y mis cabellos, algas.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Cuando cierre los ojos,&lt;br/&gt;borraré las nostalgias,&lt;br/&gt;las distancias,&lt;br/&gt;los mapas.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Cuando cierre los ojos,&lt;br/&gt;sólo el mar será patria.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;TE DARÉ...&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Te daré a besar mis cicatrices,&lt;br/&gt;clavos de olor serán para tus labios.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Navegaré tu estela,&lt;br/&gt;apoyaré mis sueños&lt;br/&gt;en el recodo de tus pasos vacilantes.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Te regalaré mis hombros temblorosos,&lt;br/&gt;báculos de canela,&lt;br/&gt;para tus pies cansados y andariegos.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Lameré los surcos y las sendas&lt;br/&gt;que bordearán tus ojos extasiados.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Acariciaré tus manos frías&lt;br/&gt;con las mías pequeñas y cansadas.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Removeré tu tierra,&lt;br/&gt;sacudiré las ramas hasta despojarnos&lt;br/&gt;de todas las hojas amarillas.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Podaremos tristezas&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;y floreceremos, amor,&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;como lo hace el dafne en el invierno.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/22518002-115321775866937066?l=polytika.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polytika.blogspot.com/feeds/115321775866937066/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=22518002&amp;postID=115321775866937066' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/115321775866937066'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/115321775866937066'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polytika.blogspot.com/2006/07/maribel-lacave-cuando-cierre-te-dar.html' title='Maribel Lacave. &quot;Cuando cierre&quot;, &quot;Te daré&quot;'/><author><name>Daniel</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-22518002.post-115297632804388263</id><published>2006-07-15T16:49:00.000+02:00</published><updated>2006-07-15T17:15:36.386+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/6994/2290/1600/NOMASGUERRA_peq.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/6994/2290/320/NOMASGUERRA_peq.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Otra vez más nos tenemos que avergonzar de ser humanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra guerra se presenta ante nosotros sin que hayamos hecho nada por evitarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos discuten en quien tiró la primera piedra:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos que los palestinos con el secuestro del soldado israelí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otros los israelitas por un continuo y desproporcionado uso de la fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otros se lamentan porque "esa región es incapaz de vivir en paz&lt;br /&gt;y siempre será así".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo sin embargo, estoy convecido de que esta gente es capaz de vivir en paz si se les deja tranquilos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra guerra empieza delante de nuestros ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez más siento vergüenza de ser humano.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/22518002-115297632804388263?l=polytika.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polytika.blogspot.com/feeds/115297632804388263/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=22518002&amp;postID=115297632804388263' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/115297632804388263'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/115297632804388263'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polytika.blogspot.com/2006/07/otra-vez-ms-nos-tenemos-que-avergonzar.html' title=''/><author><name>polytika</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03076473223468340338</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-22518002.post-115210849198647360</id><published>2006-07-05T16:03:00.000+02:00</published><updated>2006-07-05T16:23:00.683+02:00</updated><title type='text'>Celebramos la música de The Who</title><content type='html'>Quiero presentar una primicia ante ustedes. Este video, proviene de los ensayos previos a la gira europea y tocan 3 de las 6 canciones que componen su nueva mini-opera &lt;strong&gt;wire &amp;amp; glass &lt;/strong&gt;que saldrá a la venta en edición limitada el 10 de Julio en el Reino Unido y es un buen aperitivo a su gira española.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy seguro que provocará en ustedes el mismo entusiasmo que en mi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Igualmente quiero agradecer al mítico escritor Daniel Durán su apreciada colaboración en esta página, en la que espero participe frecuentemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="350"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/jO2VKdZrYrs"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/jO2VKdZrYrs" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="350"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguiendo la buena idea de nuestro amigo Adso, ahí van las letras de estos tres temas. Espero vuestros comentarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PICK UP THE PEACE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Now I'm in the Ether&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Look down on time&lt;br /&gt;I see three children&lt;br /&gt;Prepare to walk the line&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I see them older&lt;br /&gt;And life was gone&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I was a loser&lt;br /&gt;Let me be rewon&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Come on let's try to pick up the peace&lt;br /&gt;You and I on our hands and knees&lt;br /&gt;Come on let's try to pick up, pick up, the peace&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Come on let's try to touch the feast&lt;br /&gt;You and I on our hands and knees&lt;br /&gt;Come on let's try to pick up, pick up, the peace&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Why do old people forget&lt;br /&gt;That's the war they've seen&lt;br /&gt;Are about me longing for you&lt;br /&gt;You longing for me&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;You longing for me&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ENDLESS WIRE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;We found a pile of paper&lt;br /&gt;written by the Ether Man.&lt;br /&gt;He hatched a mad old caper;&lt;br /&gt;he had a mad old plan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He'd turn us into music.&lt;br /&gt;He'd show us to our portals.&lt;br /&gt;He'd gather wire and angels,&lt;br /&gt;to entertain immortals.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Out on the endless, endless;&lt;br /&gt;out on the endless wire.&lt;br /&gt;Out on the endless, endless;&lt;br /&gt;out on the endless, endless,&lt;br /&gt;endless, endless wire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MIRROR DOOR&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;If you don't hear me how can I tell you&lt;br /&gt;If you don't listen why should I speak&lt;br /&gt;If you're indifferent how can I reach you&lt;br /&gt;Just cos you're angry don't assume I'm weak&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Howlin Wolf and old Link Wray&lt;br /&gt;Dave Van Ronk and Doris Day&lt;br /&gt;Bobby Darin, Brownie McGee&lt;br /&gt;Elvis, Buddy and Eddie C&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Music makes me, makes me strong&lt;br /&gt;Strong vibrations make me long&lt;br /&gt;Long for a place where I belong&lt;br /&gt;You will find me in this song&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Who will walk through the mirror door&lt;br /&gt;Will there be music or will there be war&lt;br /&gt;Will we be rich or will we be poor&lt;br /&gt;Who will walk through the mirror door&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Who will walk through the mirror door&lt;br /&gt;Will there be music or will there be war&lt;br /&gt;Will we be rich or will we be poor&lt;br /&gt;Who will walk through the mirror door&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A 1000 angels, a million children&lt;br /&gt;Fire appears in a suicide eye&lt;br /&gt;Golden stairway to a zeppelin heaven&lt;br /&gt;Rolling thunder under a New York sky&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frank and Ella Ray, what'd I say&lt;br /&gt;Johnny Cash and Johnny Ray&lt;br /&gt;Amadeus and Ludwig Van&lt;br /&gt;Henry, Johann and the Doodah Band&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;We are here in celebration&lt;br /&gt;This music's gonna make a song&lt;br /&gt;We're gonna climb to the golden station&lt;br /&gt;Curtis Mayfield ain't waitin long&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Get along&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Who will walk through the mirror door&lt;br /&gt;Will there be music or will there be war&lt;br /&gt;Will we be rich or will we be poor&lt;br /&gt;Who will walk through the mirror door&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Who will walk through the mirror door&lt;br /&gt;Will there be music or will there be war&lt;br /&gt;Will we be rich or will we be poor&lt;br /&gt;Who will walk through the mirror door&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;The mirror door&lt;br /&gt;The mirror door&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Howlin Wolf and old Link Wray&lt;br /&gt;Dave Van Ronk and Doris Day&lt;br /&gt;Bobby Darin, Brownie McGee&lt;br /&gt;Elvis, Buddy and Eddie C&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frank and Ella Ray, what'd I say&lt;br /&gt;Johnny Cash and Johnny Ray&lt;br /&gt;Amadeus and Ludwig Van&lt;br /&gt;Henry, Johann and the Doodah Band&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Keep on climbin'&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/22518002-115210849198647360?l=polytika.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polytika.blogspot.com/feeds/115210849198647360/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=22518002&amp;postID=115210849198647360' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/115210849198647360'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/115210849198647360'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polytika.blogspot.com/2006/07/celebramos-la-msica-de-who.html' title='Celebramos la música de The Who'/><author><name>polytika</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03076473223468340338</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-22518002.post-115160190862346799</id><published>2006-06-29T19:05:00.000+02:00</published><updated>2006-06-29T19:25:08.646+02:00</updated><title type='text'>Guido Eytel. "Para que nunca se vaya"</title><content type='html'>&lt;em&gt;Hola. &lt;br /&gt;  Invitado como soy a este blog, mi participación será, en principio, venir de prestado, traer algo de casa, como el amigo que trae el vino para la cena. Y pocas maneras mejores de empezar que con un texto de Guido Eytel. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;   Guido es chileno, nacido en Temuco, heredero del amor por su tierra de su compatriota Neruda, con el cual comparte una insultante facilidad para saltar del relato a la poesía sin despeinarse. Autor por desgracia poco conocido en España, ya que es dificil el acceso a sus libros (Casas en el agua, Sangre vertio tu boca, Pata de lobo, Puestos Varios), sin embargo en Internet podemos encontrar relatos suyos con relativa facilidad.&lt;br /&gt;   Es sin duda un orfebre de la palabra, con textos mimados y pulidos al milímetro. Muestra de ello es un fragmento de una entrevista reciente a un periódico. Le preguntan que tiene entre manos en estos momentos y él contesta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;-Estoy escribiendo una novela hace dos o tres años. Hace algunos días me acosté y empecé a pensar que me estaba costando mucho, y dije 'hay que empezar de nuevo'. Llevaba 190 carillas escritas.&lt;br /&gt;-¿Así de drástico?&lt;br /&gt;-Así tiene que hacerse.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;_______________________________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Para que nunca se vaya&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto tiempo que no lo veía. Quizás fue por eso que me emocioné al verlo tan flaco y tan viejo, acostado derechito en la cama y con la cabeza hundida en la almohada. Cuando llegamos me pareció que trataba de levantarla y sonreír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa mañana había pasado Alberto por mi casa y le noté en la cara que algo feo estaba pasando. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El viejo Mateo está mal - me dijo - Vamos a verlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y Samuelito? - le pregunté. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nos va a esperar en el paradero. Anda a buscar tu instrumento. Casi dudé, pero no le pregunté nada. Fui a buscar la guitarra, la metí en el estuche negro, me puse la corbata y la chaqueta y me despedí de la Rosaura. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vamos a ver a Mateo - le dije. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Movió la cabeza antes de rozarme la cara con un beso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Dale saludos - susurró. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminamos con el Alberto en silencio, cada uno metido en sus recuerdos. En el paradero estaba Samuelito, con las otras dos guitarras. A esa hora el paradero estaba lleno de gente que venía llegando del campo o de los pueblos cercanos. Unos pocos, como nosotros, eran los que partían. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando ya nos habíamos instalado en los destartalados asientos de la micro, le pregunté a Samuelito: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Usted cree que está bien? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me miró como si yo fuera imbécil. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Digo, esto de llevar las guitarras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No podemos hacer otra cosa. Nada más que cantarle. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me quedé pensando. A lo mejor tenía razón. A lo mejor el viejo Mateo se iba a alegrar al vernos con los instrumentos y eso le iba a hacer bien. A lo mejor lo único que le faltaba era ese impulso para mejorarse. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Para eso están los amigos - dijo Alberto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El viejo Mateo es más que un amigo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viejo me había enseñado a tocar la guitarra, cuando yo era poco más que un mocosito. "Usted tiene bonita voz - recuerdo que me dijo - pero le hace falta un instrumento para acompañarse. Y no se olvide nunca que con la pura voz no basta. Lo importante es el sentimiento." Eso nunca se me ha olvidado: lo importante es el sentimiento. Hay que ver que tenía razón el viejo Mateo. La voz puede irse perdiendo - por cualquier cosa, especialmente por los años - pero si uno le pone todo el sentimiento que hay adentro, si canta más con el corazón que con la boca, no hay público que se resista. De eso me di cuenta todo el tiempo que estuvimos con el cuarteto. Y todavía me doy cuenta ahora, cuando el viejo Mateo ya no puede tocar con nosotros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre que empezamos a tocar entrecierro los ojos, saco de adentro toda la tristeza que tengo - quién no tiene - y canto. A veces miro al público y me doy cuenta de que estoy llegando, que me estoy metiendo adentro de sus corazones y haciéndolos llegar a lo más profundo de los recuerdos. Les veo en los ojos los viejos amores, los besos, las despedidas, los engaños, la tristeza tibia de los tiempos que ya no van a volver, todo eso les veo y muchas veces más de alguna lágrima les he visto. Y eso que ya no canto como antes, ni siquiera la pinta es la misma. Los años, pienso a veces, los malditos años se nos escurren entre los dedos como si fueran agua. Y se evaporan, dejando apenas algún recuerdo, alguna alegría, pero sobre todo van dejando canas, arrugas, enfermedades y hacen que uno se vuelva viejo como el pobre Mateo, que no pudo seguir tocando y se fue a vivir a Villarrica, donde la señora tenía una parcela. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alberto iba mirando por la ventanilla, perdido en quizás qué recuerdos. Samuelito pasaba y repasaba un dedo por el estuche de su guitarra. Ninguno tenía ganas de hablar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la orilla del camino había letreros que anunciaban hoteles y restaurantes. Ya nos faltaba poco. Al llegar a lo alto de una cuesta pude ver el lago. Parecía un espejo, de lo tranquilo que estaba, donde se reflejaban las nubes pálidas del otoño. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ya estamos por llegar - dijo Alberto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas cruzamos el puente, Samuelito le dijo al chofer que parara. Cuando nos bajamos, dijo: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ahora hay que caminar un poco. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me sacudí la chaqueta. La poca gente que había a esa hora nos miró con curiosidad. "Deben creer que somos evangélicos", pensé. Se lo dije a Alberto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Un artista siempre es un artista - dijo, tajante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminamos por la calle pavimentada, los tres de terno y corbata, cada uno con su estuche negro en la mano. A las pocas cuadras se terminó el pavimento. Samuelito nos mostró una casa chica y desteñida que estaba encaramada en el cerro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Allí vive - dijo - Hay que subir despacio para no cansarse. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio no le hicimos mucho caso pero después, cuando tuve que parar un rato debajo de un sauce porque estaba respirando muy agitado, me di cuenta de que tenía razón. Disimulé, mirando el lago. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Se ve bonito desde aquí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí - dijo Alberto - por lo menos el viejo tiene bonita vista. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguimos caminando, ahora con más calma. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La casa no era ninguna maravilla, pero tenía una quintita y una huerta bien cuidada. La señora Mercedes nos salió a recibir. Estaba mucho más vieja que como yo la recordaba. Ahí, recién, supe que habían pasado sus buenos años y sentí un remordimiento, pero nos abrazó y nos besó como si no hubiera pasado nada, como si lo hubiéramos ido a ver todas las semanas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pasen - dijo - pasen, van a ver lo contento que se va a poner el Mateo. Primero nos hizo pasar a la cocina y nos sirvió desayuno. Tomamos mate y conversamos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo está él? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La señora movió la cabeza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ya no tiene vuelta. El doctor dice que ahora hay que esperar no más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Sufre mucho? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Todos los días viene una señora a ponerle inyecciones. Después se queda adormecido todo el día. En la noche viene de nuevo la señora. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo miré los estuches negros de las guitarras. La señora se dio cuenta y me dijo que no me preocupara. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Estoy segura de que le va a gustar, aunque los escuche medio dormido. Se paró y nos dijo que la siguiéramos. Abrió la puerta de la pieza y ahí estaba acostado el viejo Mateo, con los ojos cerrados. Los abrió un poco cuando nos oyó entrar y me parece que quiso levantar la cabeza y sonreír, pero el puro esfuerzo de abrir los ojos lo cansó y volvió a cerrarlos. Pensé que el viejo Mateo, por más que quisiera, no podía ver el lago. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La señora trajo tres sillas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ubíquense por aquí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos sentamos y abrimos los estuches. Afinamos las guitarras suavecito. Alberto nos hizo una seña con la cabeza y empezamos a tocar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era un bolero suave, muy suave, de ésos que tocábamos en las fiestas para los enamorados, ya a la última hora, cuando no más unas pocas parejas se abrazaban en la pista moviendo apenas los pies. Ahora lo tocábamos más suave todavía, casi como un susurro, para no despertar al viejo Mateo, para no molestarlo. Empecé a cantar suavecito: "yo sé que siempre dudas de mi amor y no te culpo", mientras Alberto punteaba la prima. "Y sé que no has logrado hacer de mi querer lo que tu amor soñó", canté, mirando fijo la cara cenicienta en la almohada. Me pareció que la cara del viejo iba cambiando mientras tocábamos y yo cantaba. Algo de adentro le iba subiendo, se le traslucía en la cara, y era yo creo que algo así como la felicidad. Suave y quieta, sin aspavientos. Y seguí cantando, esta vez un poquito más fuerte, seguro de que el viejo me escuchaba: "tú tienes que ayudarme a conseguir la fe que con engaños yo perdí, me tienes que enseñar de nuevo a amar y a perdonar".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después hicimos "Vereda Tropical" y después "Vanidad" y después tres o cuatro más que sabíamos que le gustaban al viejo. Entonces - y ya sabíamos que era la última porque podíamos cansarlo mucho - empezamos a tocar el "Reloj". Apenas dije las primeras palabras me di cuenta de que la letra empezaba a tomar otro significado ("reloj , no marques las horas") y que todos, incluso el viejo, sabían cuál era ese otro significado ("para que nunca se vaya de mí, para que nunca amanezca") y los tres - Samuelito, Alberto y yo - cantamos al unísono y vi clarito cómo el viejo Mateo movía los labios como si estuviera rezando, pero yo sabía que estaba cantando con nosotros, en silencio, pero cantando con nosotros, aunque era lo mismo que rezar porque era una oración la nuestra, un ruego ("haz esta noche perpetua, para que nunca se vaya de mí, para que nunca amanezca") para que el viejo se quedara con nosotros para siempre porque lo queríamos mucho. Pero la canción terminó, porque todo tiene que terminar, y no quise mirar a mis compañeros para no verles las lágrimas. Me levanté, fui hasta la cama y tomé una de las manos huesudas que se asomaban apenas sobre las sábanas: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Chao, viejito querido - le dije - mejórate luego. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salí de la pieza y saqué el pañuelo para sonarme. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La señora Mercedes me tomó del brazo y me llevó hasta la mesita junto a la cocina. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sírvase - me dijo y me ofreció una bandeja con tres vasitos. Era aguardiente del bueno. Me raspó la garganta, pero me hizo bien. Esperé a mis compañeros, conversamos un rato y luego nos fuimos, prometiendo volver, pero todos sabíamos que era la última vez que veíamos al viejo Mateo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajamos por el caminito, mirando de vez en cuando el lago. Cuando llegamos al lugar donde habíamos hecho el alto en la subida, volvimos a detenernos. Los tres nos quedamos un largo rato en silencio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Sabe, compadre? - me dijo Alberto de repente - Hoy día usted cantó mejor que nunca y yo sé que el viejo se dio cuenta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me pude aguantar y lo abracé, los tres nos abrazamos y lloramos a moco tendido, como tres chiquillos, hasta que se nos terminaron las lágrimas. Ahí fue Samuelito el que habló: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Apurémonos, no sea cosa que perdamos la micro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y nos fuimos cerro abajo, cada uno con su estuche negro. Yo empecé a sentirme más liviano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Guido Eytel &lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/22518002-115160190862346799?l=polytika.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polytika.blogspot.com/feeds/115160190862346799/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=22518002&amp;postID=115160190862346799' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/115160190862346799'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/115160190862346799'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polytika.blogspot.com/2006/06/guido-eytel-para-que-nunca-se-vaya.html' title='Guido Eytel. &quot;Para que nunca se vaya&quot;'/><author><name>Daniel</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-22518002.post-115135865793952370</id><published>2006-06-26T23:40:00.000+02:00</published><updated>2006-06-28T14:16:43.910+02:00</updated><title type='text'>Angel fieramente humano</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/6994/2290/1600/arbol.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/6994/2290/320/arbol.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;al borde del abismo, estoy clamando&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;a Dios. Y su silencio, retumbando,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;ahoga mi voz en el vacío inerte.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Oh Dios. Si he de morir, quiero tenerte&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;despierto. Y, noche a noche, no sé cuándo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;oirás mi voz. Oh Dios. Estoy hablando&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;solo. Arañando sombras para verte.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Alzo la mano, y tú me la cercenas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Abro los ojos: me los sajas vivos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Sed tengo, y sal se vuelven tus arenas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Esto es ser hombre: horror a manos llenas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Ser -y no ser- eternos, fugitivos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;¡Ángel con grandes alas de cadenas!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;(Poema "Hombre" de Blas de Otero, publicado en &lt;em&gt;Angel fieramente humano)&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/22518002-115135865793952370?l=polytika.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polytika.blogspot.com/feeds/115135865793952370/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=22518002&amp;postID=115135865793952370' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/115135865793952370'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/115135865793952370'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polytika.blogspot.com/2006/06/angel-fieramente-humano.html' title='Angel fieramente humano'/><author><name>polytika</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03076473223468340338</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-22518002.post-115135764614758255</id><published>2006-06-26T23:28:00.000+02:00</published><updated>2006-06-26T23:36:03.843+02:00</updated><title type='text'>Reflexiones desde el mundo globalizado</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/6994/2290/1600/61705026_fdba511b10.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/6994/2290/320/61705026_fdba511b10.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                          &lt;strong&gt;Quiero un mundo imprevisible&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/22518002-115135764614758255?l=polytika.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polytika.blogspot.com/feeds/115135764614758255/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=22518002&amp;postID=115135764614758255' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/115135764614758255'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/115135764614758255'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polytika.blogspot.com/2006/06/reflexiones-desde-el-mundo-globalizado.html' title='Reflexiones desde el mundo globalizado'/><author><name>polytika</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03076473223468340338</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-22518002.post-115126971069778507</id><published>2006-06-25T22:54:00.000+02:00</published><updated>2006-06-25T23:13:37.810+02:00</updated><title type='text'>Adios cielo azul</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/6994/2290/1600/pink_floyd_the_wall_fg05b.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 369px; CURSOR: hand; HEIGHT: 318px" height="271" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/6994/2290/400/pink_floyd_the_wall_fg05b.jpg" width="299" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Desde polytika no nos resistimos a condenar energicamente la vergonzosa invasión de Irak.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una invasión planteada a partir de unas premisas erroneas e interesadas que está creando una enorme inestabilidad en la zona y una escalofriante cifra de victimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas veces desde la distancia parece que no se percibe el sufrimiento... por esto, y para que no nos deshumanicemos y perdamos la perspectiva de que somos personas que compartimos un mundo recomendamos el blog &lt;a href="http://www.bagdadenllamas.blogspot.com"&gt;www.bagdadenllamas.blogspot.com&lt;/a&gt; escrito por una ciudadana anónima iraquí sobre su realidad cotidiana...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentir es de humanos y a quien este testimonio no le estremezca no lo es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es triste ver como el ser humano no tiene límite en su degradación&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;Did you see the frightened ones?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;Did you hear the falling bombs?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;Did you ever wonder &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;why we had to run for shelter &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;when thepromise of a brave new world unfurled beneath a clear blue sky?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;Did you see the frightened ones?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;Did you hear the falling bombs?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;The flames are all gone, but the pain lingers on.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;Goodbye, blue skyGoodbye, blue sky.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;Goodbye.Goodbye.Goodbye.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;(Letra de "Goodbye blue sky" de Pink Floyd - Imagen de la película "Pink Floyd The Wall")&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/22518002-115126971069778507?l=polytika.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polytika.blogspot.com/feeds/115126971069778507/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=22518002&amp;postID=115126971069778507' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/115126971069778507'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/115126971069778507'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polytika.blogspot.com/2006/06/adios-cielo-azul.html' title='Adios cielo azul'/><author><name>polytika</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03076473223468340338</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-22518002.post-115126817913729717</id><published>2006-06-25T22:08:00.000+02:00</published><updated>2006-06-25T22:44:23.160+02:00</updated><title type='text'>Cambios en polytika</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/6994/2290/1600/HPIM0634.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/6994/2290/320/HPIM0634.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Queridos lectores,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;tengo que informar de que esté blog va a sufrir cambios respecto a lo inicialmente concebido, debido basicamente a la falta de tiempo para mantener un seguimiento tan continuo y una estructura tan rígida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como habeis podido observar en este blog no ha habido actividad en los últimos 4 meses. A partir de ahora intentaré mantener vivo esté blog pero las entradas serán cuando yo pueda y sobre el tema que me apetezca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que la idea de meses temáticos sobre personajes de interés fue muy bien acogida pero en este momento, resulta inviable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero tener vuestra comprensión y vuestra participación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Polytika sigue vivo&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/22518002-115126817913729717?l=polytika.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polytika.blogspot.com/feeds/115126817913729717/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=22518002&amp;postID=115126817913729717' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/115126817913729717'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/115126817913729717'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polytika.blogspot.com/2006/06/cambios-en-polytika.html' title='Cambios en polytika'/><author><name>polytika</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03076473223468340338</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-22518002.post-114045391368740589</id><published>2006-02-20T17:27:00.000+01:00</published><updated>2006-06-20T17:40:25.983+02:00</updated><title type='text'>The Who: 40 years of Maximum R&amp;B</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/6994/2290/1600/whorb.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/6994/2290/320/whorb.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Como no todo va a ser política aprovechamos desde polytika para anunciar la nueva gira mundial del mítico grupo británico &lt;strong&gt;The Who&lt;/strong&gt;, que esperemos toque tierras españolas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;The Who nació como The Detours en 1964 y ya como The Who en 1965. Tienen en su haber discos legendarios de la historia de la música Rock como &lt;strong&gt;Tommy&lt;/strong&gt; o &lt;strong&gt;Quadrophenia; &lt;/strong&gt;así como aunténticos himnos de la cultura popular del Siglo XX como &lt;strong&gt;My generation&lt;/strong&gt; o &lt;strong&gt;Won't Get Fooled Again.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Símbolo de la generación Mod fue en los años 70 considerada la mejor banda de Rock en directo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Originalmente formada por Pete Townshend, Roger Daltrey, John Entwistle y Keith Moon. Hoy de esta formación quedan el lider de la banda Pete Townshend (guitarrista y compositor) y el cantante Daltrey; tras la muerte de Moon en 1978 y Entwistle en 2002.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de los años, su vitalidad en escena es asombrosa y bien merece la pena tener la experiencia única de vivir un concierto de esta banda. Yo ya he tenido esa experiencia y os aseguro es inolvidable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde polytika nos comprometemos a informar de cualquier novedad sobre la gira, especialmente en lo que afecte a conciertos en España si es que finalmente los hay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según lo previsto la gira tendrá la siguiente estructura:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Europa (Junio- Julio 2006)&lt;br /&gt;EEUU (Agosto-Diciembre 2006)&lt;br /&gt;Resto del Mundo (2007)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tambien por supuesto agradecemos cualquier información ...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/22518002-114045391368740589?l=polytika.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polytika.blogspot.com/feeds/114045391368740589/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=22518002&amp;postID=114045391368740589' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/114045391368740589'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/114045391368740589'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polytika.blogspot.com/2006/02/who-40-years-of-maximum-rb.html' title='The Who: 40 years of Maximum R&amp;B'/><author><name>polytika</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03076473223468340338</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-22518002.post-114011526803740346</id><published>2006-02-16T19:20:00.000+01:00</published><updated>2006-02-16T23:13:26.103+01:00</updated><title type='text'>El mes de Hanna Arendt (De 16 Febrero a 15 de Marzo)</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/6994/2290/1600/arendt6.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/6994/2290/320/arendt6.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Desde Polytika tenemos intención de dedicar cada mes a un personaje que nos resulta interesante desde un punto de vista cultural, político, artístico, etc.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En nuestra opinión es de merecida justicia empezar rindiendo homenaje a esta grandísima politóloga, desgraciadamente no tan conocida para el gran público.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Arendt nació en en 1906 en Königsberg (Alemania), hija de familia judía no practicante.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En la Universidad de Marburg tuvo como profesor de filosofía a Martin Heidegger, con quien tuvo un corto romance. Este romance le ocasionó muchas críticas debido a las simpatías nazis de su amante. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Con la llegada al poder del nacional-socialimo tuvo que exiliarse a París, donde fue capturada, consiguiendo huir de un campo de exterminio.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En 1940, contrajo matrimonio con el poeta y filósofo aleman Heinrich Blücher, con el que emigró a los Estados Unidos al año siguiente, con la ayuda del periodista Varian Fry. Allí ella se convirtió en una activa militante de la comunidad judío-alemana, escribiendo para el semanario Aufbau.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En Estados Unidos paso el resto de sus días convirtiendose en una de las grandes pensadoras en lengua inglesa del Siglo XX, lengua que desconocía antes de su exilio.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Entre sus obras destacan temas variados de ciencia y filosofía política: los totalitarismos, la democracia, la revolución, la condición humana y la vida del espíritu. Destacando notablemente &lt;strong&gt;La Condición Humana &lt;/strong&gt;(1958) donde nos presenta un pensamiento político de una gran fuerza innovadora a partir de la necesidad de una vuelta al paradigma clásico; o &lt;strong&gt;Los origenes del totalitarismo&lt;/strong&gt; (1951), donde intenta buscar las raíces del comunismo y el fascismo, y su vinculación con el antisemitismo. Este libro fue polémico debido a que se comparan dos ideologías que desde la perspectiva erudita eran, por definición, consideradas como opuestas. Contrariamente Arendt analiza la transformación de las clases en masas, el rol de la propaganda en relación con el mundo no totalitario, y el uso del terror, factor esencial de estas formas de gobierno. En una conclusión brillante Arendt analiza la naturaleza del aislamiento y la soledad como precondiciones para la dominación. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Seguiremos durante este mes en varias entradas profundizando un poco más sobre el legado de Hanna Arendt&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/22518002-114011526803740346?l=polytika.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polytika.blogspot.com/feeds/114011526803740346/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=22518002&amp;postID=114011526803740346' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/114011526803740346'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/114011526803740346'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polytika.blogspot.com/2006/02/el-mes-de-hanna-arendt-de-16-febrero.html' title='El mes de Hanna Arendt (De 16 Febrero a 15 de Marzo)'/><author><name>polytika</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03076473223468340338</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-22518002.post-114004013070423432</id><published>2006-02-15T22:44:00.000+01:00</published><updated>2006-02-15T22:48:50.713+01:00</updated><title type='text'>BIENVENIDOS A POLYTIKA</title><content type='html'>Bienvenidos a mi blog,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;como su propio nombre indica en este blog se va a hablar de política, aunque tambien de otras cosas: actualidad, cine, sociología, pensamientos, música.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero que este blog sirva de encuentro y debate para muchos sobre temas que nos interesan a todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si con este blog consigo crear un pequeño foro para mi propia reflexión y la vuestra, además de un espacio conformable, me daré más que por satisfecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que lo dicho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡¡BIENVENIDOS!!!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/22518002-114004013070423432?l=polytika.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polytika.blogspot.com/feeds/114004013070423432/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=22518002&amp;postID=114004013070423432' title='5 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/114004013070423432'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22518002/posts/default/114004013070423432'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polytika.blogspot.com/2006/02/bienvenidos-polytika.html' title='BIENVENIDOS A POLYTIKA'/><author><name>polytika</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03076473223468340338</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry></feed>
